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La mano de Pizzi

Volvimos a lo de siempre, un equipo que perdió la idea de juego, individualidades en bajo nivel, muchos errores no forzados y una notoria disminución en la efectividad frente al arco rival. Algunos pensaban que era llegar y meter a los jugadores de la Copa América ganada ha realizar su trabajo, pero la mano del técnico, para bien o para mal, siempre se termina notando.

Ante Argentina (sin Messi), el equipo parecía el correcto. Juan Antonio Pizzi optó por una alineación clásica, privilegiando la experiencia por sobre el rendimiento individual actual. En algunos casos la apuesta no tenía objeciones, en otros, como con Jara y Vargas, el tema era mucho más discutido. Pero bien, la oncena estaba clara y había opciones de realizar un buen trabajo.

Lamentablemente, la realidad fue otra. Nuestro gran valor, el mediocampo, estuvo bajísimo, tanto en funcionamiento colectivo como individual. Jugadores como Vidal pasados de revoluciones hasta ganarse tarjeta amarilla, otros como Sir Charles Aránguiz que no falla nunca, equivocándose en pelotas fáciles y tomando malas decisiones. Ni hablar de Marcelo Díaz que tampoco fue el distribuidor de balones que conocemos. Con ese circuito quebrado, lo pasamos mal durante todo el partido.

Desde el primer minuto, Martino apuntó sus dardos por el lado de Di María, algo que Pizzi nunca fue capaz de resolver con los que salieron a la cancha o con algún cambio. Los goles salieron gracias a errores en mediocampo y siempre cargados por el mismo lado.

Las otras líneas del equipo nunca funcionaron bien, la ofensiva tuvo a Eduardo Vargas en una posición que no domina y más encima sin poder levantar su nivel de juego. Alexis para variar solo contra el mundo y los laterales sobrepasados en todo momento.

El desorden siempre fue un factor, la presión del rival y su simpleza de juego fue algo que no tuvo solución de parte del cuerpo técnico. Todo esto determinó que el triunfo argentino fuera inobjetable.

Juan Antonio Pizzi mantiene el optimismo pese a una serie de derrotas consecutivas. Los jugadores apuestan por la recuperación, y como no, si ahora se vienen Bolivia y Panamá. La Copa recién comienza y nuestra selección se puede recuperar pero con algunos elementos fuera por lesión y otros con bajos rendimientos, es urgente que Pizzi meta mano de verdad.

Aunque el pasado sea exitoso y todos se acuerden de Sampaoli, Pizzi se debe olvidar de lo que en algún momento fue bueno y jugar bajo sus propias reglas. Ejecutar una planificación no puede estar condicionada al pasado, la renovación de un cuerpo técnico invita a mantener lo bueno pero también a buscar nuevas opciones que le den una nueva cara al grupo y a la forma de jugar. Imprimir un estilo nuevo, darle el sello personal.

El partido contra Bolivia es la oportunidad perfecta para concretar esos cambios, sin miedo.

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Norman Varas

Fundador de este blog de dudosa calaña. Amado por subir MDF's y odiado por no actualizar el sitio de manera regular. Cualquier comentario, sugerencia, colaboración, reclamo o lo que sea, me pueden contactar por Twitter (@NormanVaras)

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