Diferentes visiones para un mismo conflicto: Jorge Luis Sampaoli

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Frente al tema Sampaoli se ha planteado una guerra no muy disimulada entre dos bandos: por un lado, están los que acusan al DT de vendido, bandido y mercenario, que no ama más que el dinero y que a final de cuentas, no es tan bueno, los jugadores jugaban solos y que se vaya no más. Por otro lado, están los que lo defienden contra todo y contra todos. Los argumentos van desde que no se puede cuestionar al mejor DT que ha tenido la selección y el fútbol chileno, que importa cero o poco lo que el calvo DT haga fuera de la cancha, que hay que ganar como sea (plata, partidos o la vida), hasta que todo es culpa de la ANFP, y Sampaoli es una pobre víctima de los medios y de la mafia de Jadue.

Primero, quiero fijar un par de ideas que me parecen centrales. Creo que esta es la mejor generación de futbolistas chilenos de la historia, dirigidos por el mejor entrenador en términos de resultados de la historia de nuestro balompié. Los méritos sobre la cancha y principalmente en la gestión de sus jugadores sobre el terreno de juego, táctica y estratégicamente ha sido notable. Ganar la Copa América con dos centrales de menos de 1,78 y sin centrodelantero ni un 10 jugando en la alta competencia, es su mérito y resulta muy difícil imaginar ese logro sin su tesón y porfía. Por lo tanto perderlo a menos de dos meses de jugar dos duelos claves por eliminatorias será un golpe muy duro y no sé si tengamos la fuerza de recuperarnos de ello rumbo a Rusia 2018.

Dicho lo anterior, la actuación de Sampaoli en tanto figura pública ha dejado mucho que desear. Hay que tener presente que el DT de la selección chilena no es cualquier particular y debe actuar con pies de plomo, porque está sometido a la mirada y escrutinio público y no sólo del público futbolero, sino también de quien quiera opinar al respecto. Recuerden que el público de la selección no es el mismo que el del día a día y eso hace que esté más expuesto que cualquier otro personaje y hay cuestiones que simplemente debe evitar. Sinceramente, creo que la prensa en general no ha sido injusta con Sampaoli, no he escuchado a ningún periodista de alguna influencia o respetabilidad pidiendo que se vaya o acusándolo de sinvergüenza y las informaciones han sido más bien en tono neutro. De verdad no veo la persecución que el calvo DT acusa, sólo he visto el escrutinio normal a una de las figuras públicas más importantes del ambiente nacional.

Principalmente los cuestionamientos sobre el casildense son que:

1.- La ANFP habría abonado dineros por sus contratos en cuentas fuera de Chile (algunos dicen en paraísos fiscales, otros sólo señalan cuentas en el extranjero), con el objeto de tributar menos.

2.- Que en sus contratos se declara cerca de un 90% de lo que se le paga como “derechos de imagen”, con el objeto de tributar menos.

3.- Que habría pactado premios por ser campeón de Copa América después de terminado el campeonato, bajo la amenaza de renunciar, aumentando en dicho acto su cláusula de salida.

4.- Que se quiere ir sin pagar la cláusula de salida, la que aceptó, pensando, claro, en resguardarse si lo echaban y nunca en que él debía pagarla si quería irse.

Respecto a los puntos anteriores caben algunos comentarios:

Los que seguimos el fútbol estamos familiarizados con la típica actitud de jugadores y DT que salvo casos excepcionales, piden que se respete el contrato cuando los quieren echar y piden comprensión cuando quieren irse. En este sentido Sampaoli no se ha comportado distinto a Roberto Gutierrez o Luciano Civelli, por ejemplo, sólo que el gran público juzga eso más severamente que quienes estamos más familiarizados con el amor desmedido al dinero que caracteriza a los jugadores y DT´s en general. La ley del embudo es pan de cada día en nuestros clubes y no hay hincha que no haya sufrido del jugador amurrado por irse (como Castillo en la UC) o el que entrena y no quiere irse aunque nadie lo quiera (como el citado Gutierrez). Quizá alguien pensó que Sampaoli debía actuar más “noblemente”, como lo habría hecho su modelo a seguir, Marcelo Bielsa, pero exigirle o compararlo con el rosarino es bastante injusto.

Los otros puntos son más complejos, porque la elusión o derechamente la voluntad de eludir impuestos es algo que no es sólo moralina, sino que refleja ciertos nivel de, a lo menos, imprudencia temeraria movida por la codicia. Cuestión a menudo muy humana, pero que no tardamos de condenar si se trata de otros personajes públicos, pero que nos parecen solo “errores” o “vivezas” cuando vienen de un tipo con tantos otros méritos.

A mi juicio, un discurso con énfasis social, de izquierda y tantos otros adjetivos, queda algo precarizado con las actuaciones de Sampaoli y lo desperfila como figura pública, pero ¿lo afecta en ejercicio de sus labores? En un sentido, sí y en otro, puede ser. Si, porque dada su reacción destemplada ante cuestionamiento a mi juicio, legítimos a alguien público, ha terminado en una guerra poco disimulada con su empleador,  a quien acusa de filtrar los contratos cuestionados. El puede ser, lo dejo porque ignoro como llega Sampaoli al grupo de jugadores, y si ese discurso “social” es parte de su forma de convencer al jugador. No soy tan pretencioso como para afirmar cosas de las que no soy testigo directo y que tienen que ver con la gestión de un colectivo. Quizá el DT llega por compromiso personal, por énfasis táctico o por Dios sabe qué método. Así que eso sólo se sabrá cuando alguno de los jugadores hable del tema o tal vez nunca.

Obviamente, este cuadro es incompleto y ojalá algún día Don Jorge Luis lo complete con una entrevista franca, y no en la que no responda puras vaguedades. Lo mismo le pediría a jugadores y dirigentes.

En resumen, cuestionar a cualquier figura pública me parece legítimo y necesario, nadie puede ser inmune al escrutinio público, sea quien sea, haya ganado lo que haya ganado, siempre que sea fundado y no basado en rumores. En este caso los cuestionamiento me parecen adecuados, si considero que hay excesos en tildar a alguien de ladrón o sinvergüenza, ya que hasta donde se sabe, sus actuaciones fueron cuestionables, pero en ningún caso delictivas.

Finalmente, relativizar los logros de Sampaoli por lo que está ocurriendo es una soberana estupidez. Sampaoli se ganó por sus propios méritos el lugar que ocupa en nuestro fútbol, eso no lo cambia nada, ni siquiera si ahora renegara del país que confío en él, al que le dio tanto y el que le dio tanto.