La Copa de la vergüenza

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Siempre se ha dicho, medio en broma medio en serio, que los sorteos de los diferentes campeonatos a nivel mundial a través de la historia han sido arreglados para favorecer a los “Equipos grandes“. La mitología habla de bolitas frías guardadas por días en refrigeradores, bolitas calientes envueltas en paños sobre estufas hasta minutos antes del sorteo en los sorteos setenteros de la Conmebol, bolitas de distinto peso para máquinas electrónicas en la UEFA.  La ANFP, durante el último tiempo, creo otra variante, los “criterios geográficos” y “de máximo interés”.

No vamos a revolver la olla sobre de dónde se origina lo de los criterios geográficos, la definición de “distancia neutral” y “equipo de interés”, porque ya cerró ese juicio público. Se los aceptaba, porque, dentro de todo, servían a la lógica de la disposición económica eficiente de un torneo que se volvió bastardeado por la falta de interés desde los propios organizadores. Cuando comenzó en 2008 seguía la lógica de una Copa Nacional que sirve como torneo paralelo a la competencia regular (Campeonato Nacional de la A, B y ANFA), sea bien con llaves de ida y vuelta o llaves única. Cumplía tan bien su propósito que, poniéndose al nivel de las demás copas nacional a nivel del mundo, permitía la inclusión de todos los equipos con partidos de interés (Recordemos el Magallanes vs Selección de Magallanes del 2008, Colo Colo vs Isla de Pascua o la UC vs Selección de San Pedro de Atacama, UC vs General Velásquez de Puchuncaví o Audax Italiano vs Varsovia, con un rol de ser incluso un agente de unión social), con la conscuente posibilidad de presenciar los golpes a la cátedra, in ir más lejos en su primera edición Ovalle sorprendió a todos llegando a la final y en su segunda edición fueron 2 equipos de regiones (Iquique y San Felipe) animadores del torneo de ascenso, como olvidar al grosso Conce de Pitágoras del Solar con Nasa, Ricard, De Agostini, Daúd Jared y “Scumbag” (?) Almendra. Se entendía la lógica del “criterio geográfico” en la posibilidad de reducir distancias y tener más clásicos locales en etapas tempranas que susciten interés del público; nos hartamos, entonces, de ver los Arica vs Iquique, los Coquimbo vs Serena o los Puerto Montt vs Osorno (Clá, cuando los Toros no se mareaban (?) con Quesos Kumey). Parecía repetitivo, pero funcionaba.

La mayoría de las veces los golpes a la cátedra se entendían bajo el desgano, desidia y mirar en menos de los 3 equipos grandes sobre el torneo, de hecho, cuando uno de ellos lo vio como tabla de salvación, la ganó en 2011. y luego en 2012 Pero, justamente, esos golpes a la cátedra arruinaban el negocio para la ANFP, que, en su segada visión sólo entiende como atractivo un torneo que pueda ganar Colo Colo o la U, incluso la versión ganada por la UC fue dejada de lado, había entonces que eliminar la probabilidad de ocurrencia de dichos eventos.  ¿Cómo se evita que pasen los “golpes a la cátedra”?, fácil, primero quitando del medio a los equipos que puedan propiciarlos, sacaron entonces la ANFA de la jugada, segundo no dejando espacio al “efecto de partido único”. En las Copas Europeas (DFB Pokal, Copa del Rey, Coppa Italia, FA Cup, etc) o incluso yendo más cercano en la Copa Argentina y la Copa do Brasil el equipo que es inferior sabe que tiene 90 minutos (O en el peor de los casos 180) para vencer a un rival de mayor presupuesto, figuras y renombre, incluso llevarlo a penales es ganancia. Porque no existe el desgaste del tramo largo que es donde la planificación y fuerza de la plantilla se termina imponiendo sobre los equipos más chicos.  Y fue acá que la ANFP dijo “Tate”, la clave en hacer algo largo donde no se corra el riesgo de que Colo Colo o la U queden eliminados antes de Cuartos.

La manera de hacerlo más largo era incluir una Fase de Grupos (Tal como se hace en la Copa Colombia, que es justamente lo que odiaban los cafeteros de ese torneo) antes de las llaves de eliminación directa. Pues aún así terminaron echando a perder más aún su propio adefesio, con una estructura de cobertura deficiente (Las primeras ediciones se daban en manera conjunta por Canal 13 y CDF, luego CHV compró sólo la final del 2012) de televisión, poca promoción, nula preocupación por el producto en cuanto publicidad (Salvo los muy futboleros el resto casi ni se enteró de la final anterior que ganó la UdeC), horarios pésimos (O sea, una cosa es ponerse a jugar Fase de Grupos en pleno mundial 2014, la otra ya es de gil poner los partidos a la misma hora que los mundialistas), nula programación logística de recintos (En la última edición lo de Barnechea jugando en Quillota fue la frutilla del postre).  Como era de esperarse, en las versiones más cercanas, Colo Colo y la U sortean la fase de grupos con cierta tranquilidad, casi con tranco de pretemporada.

Como si eso no bastara, ahora se cae en el tercer ingrediente de la mezcla, dirigir los sorteros de la llave de eliminación directa, tuvimos una muestra de ellos en la filtración del video del sorteo de Cuartos de esta edición. Supongamos que se hubiera seguido los criterios de las ediciones anteriores y se hubiera designado por criterios de interés y geográficos. Se hubiera entendido el Huachipato vs UdeC y el Audax vs Unión, pero bajo ningún aspecto de esa lógica se entendía el Cobrela vs la U y menos aún Copiapó vs Colo Colo. Vamos por parte, bajo el criterio geográfico, cae de cajón la razón de la ilógica. Bajo el criterio de “partido de interés” es evidentemente más atractivo un Superclásico o hasta un Unión Española vs Colo Colo que llevar a los albos hasta el Norte. La única lógica de esa  llave es la que creo que todos suponen. Más aún cuando la ANFP programó el partido para jugarse en Valparaíso en vez de en algún estadio del Norte del país en una primer instancia.

Todo esto ya costó la renuncia del  Gerente de Competiciones de la ANFP. Cosa que cabía de cajón, veremos que otras consecuencias tenga. La polémica recién se inicia, de momento sólo se sabe que algo huele mal en Quilín.