Una batalla que recordaremos por siempre

0
198

La historia nos pegaba una patada en la raja cada vez que pensábamos en una definición contra Uruguay, pero esa misma historia recordará como fue la gran batalla que sostuvieron chilenos y uruguayos en el Estadio Nacional. El puntapié de los cuartos de final de la Copa fue tal como se esperaba, donde la tensión se llevó el premio a mejor jugador del partido y nuestra roja querida dio un paso enorme para seguir soñando.

Uruguay salió a “jugar” pero no fue consistente

La celeste sorprendió de entrada adelantando sus líneas, presionando a un Chile que salió nervioso, impreciso y ansioso por la responsabilidad que tenía por delante. Los errores nacionales le facilitaron la tarea a los charrúas, quienes tuvieron 10 minutos en donde tuvieron controlado el partido.

Poco a poco, La Roja fue encontrando su juego y los circuitos comenzaron a funcionar. Eduardo Vargas intentó la primera llegada de peligro luego de una buena combinación entre Isla y Valdivia, pero su remate se fue alto. Chile se paraba en campo contrario con toda propiedad.

El juego fue tenso de principio a fin y Valdivia entraba en la estrategia uruguaya reclamando por todo. Por una infracción tonta, se ganó la amarilla y condicionó el resto del partido. Por otro lado, las llegadas de Chile no aparecían, Sir Charles intentó y falló, Vargas también lo buscó pero tampoco pudo resolver.

Los rendimientos individuales no estaban a la altura, Alexis fue uno de los principales receptores de patadas uruguayas, se salió del partido varias veces y no era un aporte en la ofensiva. Vargas fue diluyendo su peligrosidad y desde el mediocampo tampoco hubo soluciones para darle más profundidad a las llegadas ofensivas. La única que sumamos es el remate desde 30 metros de Vidal, un poco recto para sorprender a Muslera.

Chile dominó el primer tiempo, tuvo el control de la pelota en un 81% pero no fue capaz de transformar ese dominio en oportunidades de gol. Uruguay con muy poco, se las arregló para “asustar”, principalmente con pelotas detenidas.

El segundo tiempo tuvo los ingredientes de una final que está a 45 minutos de los penales. Uruguay jugaba con el reloj en la mano, Chile con la presión y los nervios de 17 millones.

El encuentro se hizo más complejo en el juego, Chile mantenía la posesión pero de forma inútil, sin llegadas de peligro, mucho más limitado que en el primer tiempo. Uruguay se paraba en su zona con 2 líneas de 4 y parecían estar tranquilos con esa forma de juego, que finalmente, fue a lo que llegaron al Nacional.

Todo cambió con la actuación de Jara

La expulsión de Cavani por una supuesta agresión “fantasma” cambio el partido, influyó negativamente en Chile (que jugaba mejor 11 contra 11) y calentó los ánimos de Uruguay. Los nervios, las imprecisiones y la ansiedad volvían a tomarse las cabezas de nuestros seleccionados, el partido estaba cuesta arriba y el reloj seguía avanzando.

La explosión de un gol contenido

Si bien, Chile jugaba mejor, la poca claridad ofensiva tenía a todo el mundo angustiado. Tanto en la cancha como en las tribunas, se podía sentir la impotencia de no poder plasmar el juego de esta Roja ante un rival que no iba a ofrecer más de lo que ya había mostrado. Fue ahí donde llegó el gol de la victoria, a 10 minutos del final, una desgarradora explosión que vivieron 17 millones de hinchas.

La jugada que terminó en el gol de Isla fue un resumen del partido, un centro llovido que Muslera no resuelve, una pelota suelta que Jorge Valdivia administra y el oportunismo de Isla para estar en el lugar y momento indicado, además de la frialdad para rematar entre millones (?) de piernas celestes.

Seguramente, este ha sido uno de los goles más gritados del último tiempo, la angustia previa potenció nuestras sensaciones, el gol liberó toda la tensión de 80 minutos de batalla.

Final polémico “a la uruguaya”.

Luego del gol, literalmente, quedó la zorra. El descontrol charrúa fue total, cada jugada fue polémica y discutida, se produjo otra expulsión y se armó una tremenda tole tole, donde el famoso “Maestro” Tabárez también terminó expulsado. A los árbitros los putearon con todo, intentaron llevarse a varios chilenos para el cementerio, pero por suerte, no pasó a mayores para nuestra selección.

Los minutos finales tuvieron a la celeste intentando el milagro con 2 hombres menos, cosa que por suerte no llegó, pese a que Chile no supo controlar esos minutos con mayor tranquilidad.

Luego de 4 minutos agregados, la explosión final llegó al Nacional, Chile volvía a clasificar a una semifinal sudamericana y mantiene la ilusión de un país intacta.

A seguir luchando, que la historia está para romperla.