Del segundo nadie se acuerda. Parte III. Semifinalistas A

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medalla de plata

Siguiendo con nuestra saga de post, queremos romper un poco nuestro propio paradigma de los equipos sobre los que vamos a escribir y comentar, porque si bien de los que terminaron perdiendo las finales nos hemos hecho base en estas columnas, hay unos que sí que terminan olvidados. Los que quedaron a la vera de llegar incluso a la final misma, ya sea por un motivo u otro, pero que, como suele decirse, merecieron mejor suerte.

De esto trata esta vez, los semifinalistas de esos torneos tan lindos (?) con Play Offs. Con 2 casos que no sé si califican de notables, pero sí dejaron una especie de huella entre los que vivieron dichas campañas de una u otra manera.

Ñublense 2008. De Sudamericana, Danone, barriales y otras hierbas.

Corría 2007, con un equipo recién ascendido después de una larga estadía en los potreros, con bloqueo de ascenso incluido por estar en calidad de “invitado”. Ese equipo pertenecía a una ciudad que supo dar un personaje histórico a nuestro país El Guacho Riquelme (?), O’Higgins, la ciudad, Chillán, la institución, Ñublense. En ese año, de la mano de “Jebús” Marcoleta, con un plantel que destilaba la mística del ascenso por los poros (Aunque tenía nombres como el paragua Danilo Aceval, Manuel Villalobos y el uruguayo Gabriel Miglionico), el equipo se daba maña para colarse en una posición cómoda en ambos torneos (7º con 32 puntos en el Apertura y 2º del grupo D del Clausura tras O’Higgins, perdiendo el Repechaje contra Cobreloa).

Se decide entonces ir a por todas para buscar el salto de calidad y tratar de posicionarse como la institución más grande en torno al Bío Bío, puesto siempre rotativo entre los equipos penquistas que no se deciden a asumirlo a cabalidad, bien por convocatoria o por carencia de palmarés.  Para ello, se despide a Marcoleta y se trae a Fernando Díaz, que venía alternando buenas con malas y no tenía, de todas, todas, con la hinchada.

“La temporada 2007 había sido bastante satisfactoria para ser recién ascendidos (7º Lugar Apertura, Repechaje Clausura) y sufríamos algunas bajas, por ejemplo la de nuestro goleador Manuel Villalobos quien se iba a La U. “

“Luego de la salida de Luis Marcoleta, Nano Díaz sería técnico de Ñublense. Personalmente no me agradaba en demasía debido a que su futbol no es demasiado vistoso ni muy ofensivo, pero claramente, dio buenos dividendos.

Sumaba además la Longaniza mecánica una nueva feliz, por llamarlo así, complicación en su planificación estratégica.

“El 2008 no comenzaría bien, ya que sabíamos, anticipadamente, que para el campeonato no íbamos a ser locales en nuestro estadio, el Nelson Oyarzún sería remodelado para el mundial sub-20 así que tendríamos que ejercer localía en estadios cercanos: Chillan Viejo, Linares y Concepción.”

Con ello en mente, había que mover esfuerzos en contratar refuerzos a la altura del desafío, pasa que…

“El plantel no era muy prometedor y era bastante corto, además tuvo que sobreponerse a la temprana partida del lateral Alexis Norambuena al futbol Polaco (NdA: Se fue al Jagiellonia Białystok ese año).

De ellos recuerdo a los arqueros, Jaime “Sam” Bravo (hoy en Audax) y al Leo Zamora, quien hace poco anduvo en Egipto (NdA: Actualmente es ayudante de Mario Salas en la UC). La defensa era sólida, Juan Pablo Toro y Luis Alegría eran titularisimos y atrás los acompañaban Fernando Lopez, Jorge Alvarado, Pedro Rivera, recuerdo también en esa defensa a Cesar Bravo, técnicamente bastante discreto, pero con un gran empuje (característica general del equipo).

Teníamos dos duros de corte; el Turco Abdala y Joel Reyes mordían fuerte en el medio y Cristián “tutu tutu” Morán cumplía bien ese rol cuando alguno no estaba. El talento lo ponían Jonathan Cisternas (único sobreviviente de esa campaña) y Alejandro “Janino” Osorio, Bruno Martelotto y Mauricio Cataldo también realizaban su aporte. Los goles eran del pistolero Luis Flores Abarca y el paragua Ever Cantero (Hoy en Cobresal), sumado al aporte que hacia entrando desde la banca muchas veces el “Táctico” Viveros (autor del gol de la clasificación de Ñublense a la Copa Sudamericana).”

Con todo eso en mente, Díaz preparó un 11 que era casi fijo e inamovible.

El torneo en sí mismo, tuvo muchas particularidades especiales, vamos explicando. De partida, se jugó por primera vez en mucho tiempo con equipos locales ejerciendo tal condición en una región distinta a la de su residencia (Palestino recibió a Colo Colo en La Serena, Unión Española recibió a Colo  Colo en Talca y lo ya consabido de los diablos rojos).  Sabiendo esto, cabe aclarar que Ñublense fue invicto de local y le sacó 7 de 9 puntos a los 3 grandes de la capital (Triunfos de visita a Colo Colo (4-1) y la UC (2-1) y empate con la U (0-0) como local en Collao).

Otra de las particularidades del torneo fue que el Conce del Peineta (Futuro protagonista de esta saga de semifinalistas) sería castigado hasta el cansancio por irregularidades administrativas (beneficiando a Santiago Morning, por ejemplo), pese a que, durante buena parte del torneo, metería una campaña con ribetes de cierta heroísmo mágico (como un 2 a 2 con Colo Colo inolvidable). (NdA: Podríamos hacer una excepción sobre la excepción que son los semifinalistas y hablar sobre esta campaña, porque es casi sobrecogedora en sí misma)

La modalidad del torneo era, como venía siendo costumbre, “A la mexicana”, o sea, grupos y luego llaves de eliminación directa. Los chillanejos (que a esas alturas venían a ser algo así como linarenses honorarios (?)) sortearían Grupo 4 junto a la UC, Rangers, U de Concepción y Deportes Concepción.

El tener a los Cruzados en el grupo obligaba a Ñublense a tener que buscar salir primero del grupo para no tener que verse mezclados con la posibilidad de ir a Repechajes, y peleó palmo a palmo con el cuadro de la franja en la fase regular (Terminando justamente 1º los rojos y 2º los de San Carlos en la tabla de las 19 fechas), metiendo ambos una campaña tremenda (En el caso del puntero sólo 2 derrotas, Palestino 3-0 y Cobreloa por la mínima).  Los 2 primeros clasificaban a la Sudamericana, así que resultó en justo premio a ambos.

“Terminamos el clausura 2008 primeros. Sí, inimaginablemente, sin estadio para ejercer localía y con un escaso plantel éramos primeros en la Tabla General, con 41 Puntos, 19 partidos ganados, 5 empatados y sólo 2 perdidos nos podrían haber regalado nuestro primer título de Primera División. Era un premio justo a una excelente campaña en la cual jugamos de local en varios estadios, sin contar con la mayoría de la hinchada roja que para ese tiempo aún estaba divida en 2 (Los rediablos y Los de siempre), pero el campeonato lamentablemente era con Play Off”.

Al Repechaje irían Cobresal y Cobreloa (6º y 15º respectivamente), ¿por qué el hincapié en las posiciones de esos equipos?, porque verán ustedes, el grupo de Cobreloa (Grupo 3) era tan como las berijas que el puntero Colo Colo terminó 9º y llegando a la final. En fin, para gustos los colores (?).

Los naranjas la remaron y sacaron la tarea en penales. Con lo que se presentaban como un duro rival en la fase de Cuartos.

“El primer escollo era Cobreloa y un 0 a 0 en Calama nos regalaba la opción de cerrarlo.

Ese partido tuve que ir a verlo a Concepción, desde el estadio se veían llegar varios buses de Chillán (están a 1,5 horas en bus) y si bien Cobreloa tenía su hinchada nosotros éramos claramente locales esa noche. Recuerdo que comenzamos perdiendo pero rápidamente el Turco Abdala tomó un rebote en el área y le pego con alma, ya estábamos empatados y en el estadio solo se escuchaba el aliento a ñublense. Faltando poco para el término del partido y con un penal que no vi por estar lejos de la jugada, nos dio el triunfo y el paso a la semifinal, el pistolero Flores nuevamente nos regalaba una alegría (NdA: Link acá)”.

De ahí aparecía en el horizonte un Colo Colo de Astengo, que venía con la mochila de conseguir el Pentacampeonato trás un Borghi que había renunciado con elástico varias veces y que se fue “por cansancio y desgaste”. En cuartos sacaba a una UC combativa, con un arbitraje polémico de Osses en la ida de esa llave.

Ya de la semi en sí, podríamos extendernos sobre las cosas anexas del partido de vuelta, como el barrial de Collao, pero dejemos que nos digan mejor que pasó

Colo Colo era el próximo rival, estábamos confiados ya le habíamos ido a ganar 4 a 1 al Monumental así que veíamos pareja la llave.

En el Monumental ya tempranamente Ever Cantero anotaba y Ñublense cerraba temprana y defensivamente el partido, el marcador no se movió del 1-0 y ya teníamos la mitad de la tarea hecha. Conseguir una entrada para ver el partido de “local” en el Collao (Concepción) fue imposible, así que por CDF viví el partido.

Un penal de Luis Flores Abarca nos daba el triunfo y nos dejaba en la final tras el fin del primer tiempo, con nerviosismo veíamos con Ñublense se replegaba defensivamente. Si bien el Nano Díaz y el juego de Ñublense ese campeonato nos tenía acostumbrado a ser, a veces, excesivamente defensivos la instancia generaba mucho nerviosismo en mi persona y me imagino en los miles de ñublensinos.

La historia feliz dura hasta que faltaban 9 minutos para el final. Lo empató Lucas Barrios y, faltando unos 5 minutos para el final, nuevamente Barrios nos bajaba del sueño Rojo. Con mi abuelo viví el casi descenso del rojo a 4ta división, celebré los ascensos a 2da y el esperado ascenso a primera del 2006, pero la desilusión de ese partido aun la recuerdo, nos merecíamos el título, pero como bien lo sabe cualquier hincha de un club e hincha del futbol, los títulos y partidos no se merecen sino se ganan”.

De ahí en más la historia es bien conocida, los albos perdieron la final ante un Everton de Acosta que dio vuelta una llave increíble en Viña, en una noche inspirada de Miralles y Riveros (y no tan inspirada del Tigre Muñoz si somos justos). Ñublense disputaría una ronda de la Sudamericana ante Sport Ancash, donde en la  ida ganaría con gol de Janino Osorio y en la vuelta como que sentiría el efecto de la altura (?) perdiendo 4-0 y tenenedo que venirse de pie en el vuelo de regreso (?).

Hoy en día, con el descenso a la B ya confirmado, quedan muchas cosas en el arcón de las experiencias idas y de los días felices para los hinchas rojos. Que deben tener en sus mentes siempre ese equipo que un día supo autodenominarse “El Gigante del Sur” y con justo derecho. Tanto así que dio hasta hacer un spot con ese slogan.

Los más sinceros agradecimientos a Héctor Adán Espinoza San Martín, hincha de Ñublense que,  muy amablemente, me contó sus experiencias con esa campaña para este post.