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Duncan Edwards: Una Leyenda

Cada cierto tiempo escuchamos que este u otro jugador son los mejores de la historia. Cada vez que escucho o leo tal cosa, no puedo evitar pensar lo breve que ha sido la historia del fútbol con sus más de 150 años de historia y lo corta que es nuestra vida con nuestros 60 0 70 años de conciencia del juego. Un tercio de lo que ha sido el fútbol y menos de un cuarto de lo que será en breve. En nuestras propias vidas, ¿cuantas historias podemos contar? Imaginemos las historias que el fútbol con su más de siglo y medio de vida puede contar. Una de esas historias que vale la pena conocer es la de Duncan Edwards.

Duncan Edwards nació en 1936 en Dudley, Inglaterra.

Comenzó a destacar en el fútbol desde pequeño y a los 14 años formó parte de la selección escolar de Inglaterra que jugó un partido en Wembley contra Gales. Su actuación en dicho partido llamó la atención de todos los clubes, como el Wolverhampton Wanderers y también de Jack O’Brien, ojeador del Manchester United, que informó a Matt Busby, el legendario DT del United: “He visto un escolar que merece especial observación. Su nombre es Duncan Edwards, de Dudley. Instrucciones por favor”. La recomendación de O’Brien fue aprobada rápidamente por el entrenador Bert Whalley, que transmitió las instrucciones adicionales de Busby: “Por favor, arreglar vigilancia especial inmediatamente – MB”

Con los Wolves acechando su fichaje, Whalley se apersonó en casa de los Edwards a las dos de la madrugada del 2 de junio de 1952. Tras firmar su primer contrato profesional, subiendo las escalera en pijama para regresar a la cama, el chico murmuró: “No sé por qué es todo este alboroto. Siempre he dicho que el Manchester United era el único club al que quería ir”.

Siguió su proceso formativo en Manchester United equipo con el debutó en 1955, con 16 años y 183 días jugando de extremo zurdo.

Con los diablos rojos ganó las ligas de 1955-1956 y 1956-1957. Su extraordinario juego llamó rápidamente la atención y fue convocado a la selección inglesa, debutando con 18 años y 183 días ante Escocia en la victoria de los pross por 7-2 en 1955. Consiguió el récord de ser el debutante más joven en la selección inglesa después de la Segunda Guerra, hasta que dicho récord fue batido por Wayne Rooney y Theo Walcott.

En la Copa de Europa de la temporada 1956/57, en la primera participación de un equipo inglés, llegaron a semifinales, donde cayeron ante el Real Madrid de Di Stéfano. En su camino consiguieron resultados importantes como un 12-0 al Anderlecht belga.

Futbolista versátil, destacaba en casi todas las posiciones del campo, aunque su posición favorita era en la banda izquierda, ejerciendo de híbrido entre defensa, centrocampista y extremo. “Era Roy Keane y Bryan Robson combinados, pero en un cuerpo más grande”, describió su ex compañero de equipo Wilf McGuinness.

La proyección de Edwards iba para transformarse en legendaria, así lo demuestra el más trascendente jugador inglés de todos los tiempos, Bobby Charlton quien decía sobre él: “Era bueno con la derecha, bueno con la izquierda, con un extraordinario remate de cabeza y muy sólido en defensa. Era capaz de ponerte un balón a sesenta metros de distancia.”

Con 21 años en 1957, fue tercero en la elección del Balón de Oro de la temporada, detrás de Alfredo Di Stefano y Billy Wright, capitán de la selección inglesa de los mundiales de 1954 y 1958.

En la temporada 1958 Manchester United dominaba la escena inglesa y en Europa estaba en camino a hacer frente al Real Madrid de Di Stefano. Los Butsy Boys ganaron los cuartos de final de la Copa de Europa al Estrella Roja de Belgrado gracias a una victoria 2-1 de local y un empate 3-3 de visita en la capital yugoslava, consiguiendo el pase a las semifinales donde le esperaría el AC Milán.

El viaje de vuelta fue muy dificultoso debido a las condiciones climáticas, la presión de la FA para jugar por la liga y las dificultades puestas por las autoridades yugoslavas para salir del país. Después de 2 intentos de despegue desde el aeropuerto de Munich donde los ingleses habían hecho escala técnica, el avión que los transportaba se estrelló en el despegue. 7 jugadores fallecieron en el accidente. Otras 14 personas, entre periodistas, dirigentes e hinchas murieron. Duncan Edwards resultó gravemente herido y con un riñón destrozado. Lucho por su vida durante 15, hasta que la pérdida de sangre y la gravedad de sus lesiones acabaron con su vida el 21 de febrero de 1958 a los 21 años y 4 meses. Moría el que, para todos sus contemporáneos, estaba destinado a ser el mejor jugador inglés de todos los tiempos.

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Sobre él Bobby Charlton dijo:

“Edwards era incomparable. Fue terrible que muriera, y sólo puedo explicar a la gente que su adiós fue la mayor tragedia, porque era el mejor de todos nosotros. En toda mi vida como futbolista, siempre sentí que podía competir con cualquier jugador. Menos con Duncan. Él era el talento, siempre me sentí inferior a él. Nunca conocí a alguien tan dotado técnicamente y tan fuerte. Duncan tenía una presencia que nos eclipsaba a todos”

“Sin duda iba a ser el mejor jugador inglés de todos los tiempos. Era un fuera de serie. Fue una gran tragedia que no lo pudiera ver más gente. Él era mi héroe”.

Otra de las leyendas del fútbol inglés, Tom Finney, señaló:

“Duncan Edwards, un hombre que habría llegado a ser tan famoso como Pelé … Ambos eran geniales con el balón en los pies, jugadores capaces de regatear a cualquiera y marcar goles”. Edwards pudo haber sido el mejor jugador inglés de la historia, falleció lamentablemente el mismo año del mundial de Suecia, siendo una de las sensibles bajas inglesas en el mundial de 1958″.

Su pensamiento sobre el juego quedó reflejado en un libro, “Tackle Soccer This Way”, que envió a un editor unos días antes del viaje a Belgrado y que fue publicado de forma póstuma.

En 2011 la BBC estrenó la película “United“, que relata la primera etapa de los “Busby Boys”, y en profundidad la tragedia de Munich, la que cuenta con varios pasajes notables, que reflejan como ha cambiado el fútbol y los futbolistas desde entonces. Una de las grandes de escenas, es cuando Edwards y Charlton están en una fiesta y el primero le recomienda al segundo que no diga a las mujeres que es futbolista para conquistarlas, porque no ganan mucho y se quedan sin trabajo a los 40 años: “Mejor dile que eres carpintero o zapatero”, recomendaba Edwards.

Quizá muchos dirán que son leyendas añejas y exageradas por el tiempo, pero, ¿Quién nos dice que no somos nosotros los que vivimos leyendas sobredimensionadas? ¿Quién nos asegura que no somos nosotros los que pagamos demasiado simples portadas de revistas o juegos de moda?

Lo cierto del caso es que una leyenda como ésta es la que uno sueña con contar. ¿Podemos pensar en otro héroe semejante? Muerto joven, admirado por todos y venerado por sus pares. La historia de Duncan Edwards es de esas que debe ser contada y debe figurar al lado de Arthur Friedenreich, Mathias Sindelar o Arsenio Erico; es uno de esos mitos silenciosos que se pasa de boca en boca. Es lo que nos enseña lo breve que somos y nos da una perspectiva de que no venimos de la nada, sino de una larga historia construida ladrillo a ladrillo. Es lo que amamos de este juego que era de nuestros vecinos, eso, antes de la riqueza, el fausto y el poder.

Fuentes: 1, 2, 3, 4 y 5

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R.Daneel

Abogado, originario de Coronel e hincha de Lota Schwager, sin doble militancia. Enemigo de las barras bravas y de los DT tipo Salah y Toro y amigo del fútbol ágil y de ataque. Equipos ideales: Ajax 1994-95, Holanda 98`, el Milan de los holandeses y la Inglaterra de Robson. Aspiro a que Lota Schwager sea el club grande del sur y poder ir a cualquier estadio sin que un flaite me amenace.

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