Guerras & Fútbol III: Un equipo, un país, un duro golpe

32
151

No existe justicia en el fútbol.

Parece ser una frase hecha, quizás un lugar común repetido hasta el cansancio, pero que en el fondo nunca deja de ser cierto. La ceguera de la dama que sostiene sobre su brazo la balanza, es también la ceguera de políticos, de dirigentes sociales, de dirigentes deportivos y hasta de árbitros.

La justicia es una dama arisca, una consentida que deviene en sus favores según las bondades que se le ofrezcan a cambio. Esta es una de las tantas lecciones que hasta los gigantes debieron aprender a la fuerza; así como lo fue aprender el valor de la honestidad y la limpieza dentro de la cancha, pese a la suciedad oscura que se desparrama fuera de ella.

I – 1970, EL MUNDO UNIDO POR EL BALÓN

40º a la sombra, la altura de Jalisco, Argentina fuera, los conflictos de El Salvador. Ninguno de estos terminó afectando en gran manera a un mundial recordado por la magia del 4-2-4 brasileño y sus “cinco números 10”.

La tapada de Banks a Pelé, el “partido más lindo” del doble 4-2-4 entre Brasil y el Perú de Didí, “El partido del siglo” entre Alemania e Italia en semis, “El partido más duro” entre Uruguay y Brasil con el amague sin balón de Pelé a Mazurkiewicz. Para finalizar con el partidazo entre las 2 escuelas clásicas del fútbol pre Naranja Mecánica. Un mundial que tuvo de todo y para todos los gustos.

II – REFORMAS, TRES TERCIOS, LA VÍA CHILENA

Venía Chile de 2 gobiernos de centro derecha (por decirlo de manera educada), no sé si popular o no (?), con Jorge Alessandri y Eduardo Frei Montalva.

Ambos intentaron definir un mapa de políticas de corte estructural enfocadas en el beneficio social mediante el mejoramiento de condiciones globales (salud, educación y trabajo), pero olvidándose de atacar los problemas generales del estado (corrupción, inflación y pésima distribución del ingreso). Además, no fueron capaces de controlar la sangría de recursos estatales que fluían hacia la importación de bienes básicos como lo eran los alimentos y los combustibles.

Luego de la Ley Maldita de González Videla de 1948, utilizada como persecuta del socialismo partidario por Ibáñez del Campo, y derogada previo a las elecciones de 1958, el país se polariza.

El descontento social necesitaba una canalización efectiva de sus problemas sociales y las diferencias que se generaban entre la ‘gente de a pie’ y los gobiernos que prometían ‘barrer con la burocracia y la corrupción’ blandiendo escobitas de paja en las manos de los candidatos. Se generaba entonces una fuerza que viró hacia una izquierda que iba ganando peso parlamentario, marcando una separación de los viejos liderazgos socialistas que dieron la victoria de antaño a los radicales; para generar una carrera propia dado el peso del respaldo popular.

Desde la elección de Alessandri, ya se vislumbraba una polarización equivalente entre izquierda (socialistas y comunistas), centro (falangistas, conservadores y radicales descolgados) y derecha (liberales y conservadores descolgados), que se pelearían palmo a palmo las elecciones del 1958, 1964 y sobretodo la del 1970. Esta pugna, pasó a la historia como la lucha de los tres tercios.

Hablamos entonces de elecciones que no son como las de ahora, con sufragio universal pleno; sino que son decididas en negociaciones dentro del parlamento post elecciones.

El plan maestro de reformas de Frei – chilenización del cobre, reforma agraria y reformas sociales que involcraban vivienda, salud y educación – dejaron el camino aplanado hacia una reñida elección en 1970, disgregada por la presencia de Alessandri y por el descontento social manifiesto por causa del aumento de precios y la mala distribución.

Salvador Allende propuso la ‘vía chilena al socialismo’ como solución al problema, mediante reformas revolucionarias que abarcaban principalmente a los recursos básicos que debían ser recuperados para ser entregados al uso de las personas y empresas del estado; así como reformas judiciales, educacionales y previsionales.

Esta fue la idea que finalmente convence a la mayoría que tiene en las bases, permitiéndole ganar luego de 2 intentos anteriores fallidos.

III – LUIS ALAMOS, FORMADOR DE MITOS

Si al común de los transeúntes se le consultara de un plumazo que es lo más destacado de Chañaral, probablemente la mayoría no sabría en donde carajo queda ese pueblo. Mucho menos tendría alguna noción de que esas tierras engendraron a uno de los técnicos más exitosos – si no el más – de nuestra historia.

La navidad de 1923 fue la primera de Luis Alamos, el ‘zorro’. Destacado por su habilidad desde pequeño, se hizo profesor normalista para satisfacer su vocación de enseñar, la misma que le traería grandes dividendos en su carrera como entrenador.

Comenzó su romance con la pelota en 1941, cuando Luis Tirado lo lleva a la U. Viendo sus condiciones le recomienda a Scopelli (entrenador por ese entonces) que lo retrase al mediocampo desde su natural posición de delantero, sus 14 años de carrera los pasaría en esa zona del campo.

En 1956 le entregan las inferiores del cuadro laico, lo que se transformaría en un gran acierto cuando dos años más tarde asciende al plantel principal, llevándose bajo el brazo a varios de sus dirigidos, formando la base de uno de los planteles más recordados del fútbol chileno: El Ballet Azul.

El legendario equipo de Leonel Sánchez, Carlos Campos, Luís Eyzaguirre y Sergio Navarro, fue el amo y señor de los 60’s, siendo también el esqueleto principal del seleccionado de 1962.

Riera en una medida muy inteligente reconoce en Álamos a un estratega y director que le puede colaborar a manejar un plantel que él ya conoce y formó, y lo toma como ayudante junto a Hernán Vivanco (que como recordamos anteriormente luego se iría a dirigir a El Salvador); esta movida resultó clave a la hora de impregnar al cuadro rojo de una disciplina táctica y orden irrestricto a los dictámenes de Don Fernando, dada la confianza que se tenía en Alamos.

Consumada la salida de Riera de la selección, Álamos asomó como sucesor natural y continuista, por lo que no pareció llamar la atención cuando se hizo cargo en 1964 para preparar al equipo para las eliminatorias de 1965, con miras al mundial de Inglaterra, agregando al listado a un joven jugador porteño de extraordinarias condiciones y que tuvo el privilegio de ser sparring del Brasil campeón de 1962, Elías Figueroa.

El sorteo designó a Chile en el grupo 2 de las eliminatorias, compartiendo con Ecuador, que en ese entonces era liderado por un tal (?) Alberto Spencer; y con Colombia que había sido mundialista en la cita chilena.

Con 5 puntos, dos partidos ganados (incluida una goleada 7-2 a Colombia), un partido empatado (2-2 en Quito) y un partido perdido (0-2 en Bogotá), terminamos punteros por diferencia de gol, pero como la FIFA establecía que en igualdad de puntos había desempate, tocó ir a Lima (!), frente a una hinchada que no sabía a cual de los dos equipos putear más (?).

Finalmente con goles de Leonel y Ruben Marcos, se clasificó por sobre el papel del árbitro Goycochea, que no sabemos si era familiar de Sergio.

Como alguna vez se precisó en otra nota, el mundial inglés fue un desconche impresentable lleno de coreanos, en donde terminamos últimos del grupo con dos partidos perdidos y un partido empatado ante los asiáticos. Vergogna.

La vuelta a Chile fue una orquesta de ironía para Alamos, ya que le esperaba un coqueto ‘sobre azul’ en la Universidad de Chile. De esta forma, mientras decidía que hacer con su vida, recibe una oferta de Audax Italiano, en donde duraría 2 temporadas.

Luego vendría una oferta de Lota Schwager (Nota: Se ve que la cesantía lo golpeó duro al hombre (?)) y posteriormente llegaría otra oferta de Santiago Wanderers; para que una tarde de 1972 encontrarse en su casa un llamado desde un equipo que en otros tiempos veía lejano en su condición de azul: Colo-Colo.

El equipo albo solicitó los servicios de Alamos para rearmar el equipo y potenciarlo, escudado en su fama de armar planteles desde la base. La idea convence al ex seleccionador, que decide aceptar el desafío.

IV – DULCE CAMPAÑA, AMARGO FINAL

Llegaba entonces el técnico al Monumental a la casa alba para manejar un equipo que había terminado cuarto en 1971, viendo de lejos como el Unión San Felipe de Luis Santibáñez había conseguido su máxima hazaña, conocida popularmente como ‘de los potreros a la Libertadores’; en referencia al ascenso y título de primera obtenidos de manera consecutiva.

Como indica la tradición, cada vez que el albo no sale campeón se da inicio a una nueva crisis, siendo el plantel de 1971 el peor de la historia – y por consiguiente – la horripilancia se traspasó a la Unión Española y Universidad de Chile, también, más malas de la historia. Sin duda esto explica el descalabro de que los aconcaguinos fueran campeones (?).

La tarea no parecía muy sencilla y el trabajo fue arduo, aunque el tiempo terminó dándole parabienes al ‘zorro’, que logró construir un equipo que marcara presencia a nivel nacional en el corto plazo.

Lo primero fue armar un esqueleto sobre el cual basar el resto del planteo: Nef – Herrera – Paez – Chamaco – Caszely, a quienes se les unieron Galindo, Veliz, Messen y Ahumada como soporte, conformaron un equipo que no tuvo problemas en pasarles por encima al resto en 1972, imponiéndose sobre la Unión Española que vio truncado su triunfo por escasos tres puntos. Colo-Colo clasificó a la Copa Libertadores y le devolvió la gloria extraviada al técnico.

Como no podía ser de otra manera, el equipo de Alamos tuvo que bregar contra la mejor versión de Green Cross, el más duro Magallanes y un tremendo Antofagasta Portuario (?). La hinchada estaba extasiada, con justa razón.

LA COPA

Con un sorteo algo amable, Colo-Colo enfrentó a la Unión Española y a los ecuatorianos de Emelec y El Nacional.

La campaña dictaba que la clave iba a estar en defender la localía por sobre todo, debido a las complicadas condiciones tropicales en los cotejos de visita; cumplido entonces a cabalidad el objetivo con 3 partidos ganados sobre 3 localías (con sendas goleadas sobre todos los rivales, 5-0 a Unión, 5-1 a Emelec y El Nacional).

Sin embargo, la punta del grupo se obtuvo gracias a dos empates (0-0 a Unión y 1-1 a El Nacional), cimentando la clasificación en la última fecha en el Nacional contra Emelec que terminaría segundo. La gran figura fue Carlos Caszely que con descollantes actuaciones en Santiago fue la imagen visible de un equipo que deslumbraba por su juego veloz, decidido y eficaz.

En su calidad de ganador del grupo, las semifinales volvían a emparejarlos en una fase de grupos (los ganadores de c/u de los 5 grupos + Independiente como campeón vigente), esta vez con Botafogo (que superó una dura fase grupal contra Palmeiras, Nacional y Peñarol) y Cerro Porteño (que no la tuvo tan complicada contra Olimpia, Sporting Cristal y Universitario).

Alamos comprendía que la clave era el Maracaná, en donde se jugaría el partido con el cual se abría el fixture. Si se sacaba un resultado positivo en tierras cariocas, se allanaba el camino a correr expensas de la localía. Por tanto no se guardó nada, apostando a un planteo que aguantara el chaparrón inicial de los 50 mil fanáticos en contra, con el 0-0 al descanso parecía que la labor estaba hecha, pero no, este equipo estaba para la historia y salió virado al segundo tiempo.

Los goles de Caszely y Chamaco cimentaron una victoria, resonante, enmudecedora, inconmensurable que no se vio afectada por el tanto de Ferreti. Parecía listo el camino, pero la aplastante goleada en contra (5-1) en el Puerto Sajonia los volvió a la realidad. No había de otra que remarla desde abajo y apostar a la localía.

Los paraguayos parecían sólidos pues habían sumado su 2º victoria ante un dubitativo Botafogo como locales y parecían que eran ellos los que tenían pie y medio en la final cuando arribaron a Santiago, parecía que era sólo timbrar los pasajes con un triunfo, hasta un empate era negocio. Claro, los paraguayos no contaban con que aquel 4 de mayo sería la noche de Francisco Valdés, que se echó en sus hombros el partido y ayudado por Veliz y Ahumada dejaron un 4-0 que volvía a poner todo como al principio, borrón y cuenta nueva.

La esperanza estaba viva, pero quedaba un desierto por delante todavía, Botafogo quería meterse en carrera y veía en el Nacional su tabla de salvación, 80 mil almas enfervorizadas pudieron dar cuenta de que lo visto ese 8 de mayo fue un partidazo, ninguno quiso perder y ambos quisieron ganar, el 3-3 parecía sentenciarlos a ambos, sobretodo al cacique, porque, si bien terminaban punteros del grupo, la clasificación no dependía de ellos, porque Cerro tenía un punto menos y cerraba contra Botafogo en Brasil.

El ‘Día D’ tenía fecha, 15 de mayo. Un triunfo guaraní los clasificaba, un empate los obligaba a desempatar con el equipo albo, no hubo necesidad, ante 100 mil fanáticos, el cuadro de la estrella solitaria los barrió, y si bien el 2-0 pudiera parecer engañador, resultó siendo mezquino. Se alcanzaba la final, la tarea llegaba a puerto, se festejaba el triunfo ajeno como propio, pero quedaban más estaciones en este viaje.

La final lo medía contra un tipo con blasones, un ducho en estas lides, Independiente de Avellaneda, que cimentaba su fe en tipos como Bertoni, Santoro y Comisso, bajo la batuta de Maschio esperaban otra victoria resonante ante un desconocido para ellos como lo era el Colo Colo de Álamos.

Para los argentinos, que un ‘chilenito’ llegase a la final era como jugar contra Venezuela en una Copa América. No se vislumbraba mayor complejidad para un equipo que la había sudado para ganar el torneo anterior, desconociendo quizás que al albo lo rodeaba una especia de aura mísssssssstica, que iba más allá del simple juego.

Se vislumbraba en la cancha que la presion que llevaba este equipo sobre sus hombros no era la habitual de cualquier participante sediendo de gloria deportiva; sino que además era una presión por soportar la estabilidad del polvorín a punto de estallar que era el gobierno de Allende.

LA FINAL

Al arribar al vecino país, los 40 mil asistentes esperaban un partido tranquilo, no una masacre, pero no un rival que saliera a jugarse la vida como si no hubiera mañana, por eso la sorpresa fue mayúscula cuando sin poder romperlos, el pitazo del entretiempo mostraba que la táctica de achicar la cancha en todos los sectores era útil, máxime cuando a los 72′ un gol en contra ponía al visitante en ventaja, sin embargo a los 75′ Mendoza dejaba el empate definitivo, mazazo al orgullo rojo.

Parecía que la tarea estaba cumplida, porque el cierre era en Santiago, la mesa estaba servida, Romualdo Arpi Filho (árbitro del encuentro) se paseó esperando sus US$ 50 mil en las puertas del hotel de Colo Colo, pero nadie salió a su encuentro, petición si respondida en la concentración visitante.

73 mil personas daban el marco de ilusión de que la copa si se podía alcanzar, pobres, no sabían como era la Conmebol en esa época, menos mal que hoy todo esto ha cambiado (?).

Llegó la ventaja, pero no se validó. En algún punto del país vecino, el bueno de Niembro gritaba a los cuatro vientos que un ‘Independiente enorme hacía un partidazo ante un Colo Colo empequeñecido y sépanlo que estamos en el Nacional’ (?). La suerte estaba marcada, había que ir a un desempate, lamentablemente no corría la regla del gol de visitante. A Uruguay los pasajes.

El Centenario de Montevideo era el escenario propicio para la mascarada, de un lado un magullado y shockeado cuadro argentino, del otro, el equipo que sostenía la estabilidad del país en su espalda; el 6 de junio quedará en la infamia.

Parecía todo normal cuando a los 25′ Mendoza abría la cuenta, era esperable que Independiente impusiera su juego, era también esperable que el ‘cacique’ saliera en la desesperada a buscar de manera furiosa el empate, lo que a nadie asombró cuando cayó a los 38′ en los pies de Caszely, convirtiendo esto en un intercambio casi a toque de asonada y zafarrancho en el resto del partido, siendo infructuoso ante las porterías.

Llegamos entonces al tiempo extra y a la consumación del crímen perfecto. Buscaban incansablemente ambos rivales, cuando al minuto 107 un mal despeje termina en un balón bombeado que va tranquilo hacia la portería del ‘gringo’ Adolfo Nef, que confiado no sale con los pies por delante a asegurarla, craso error, porque Giachello (que había entrado desde la banca) sí saltaría con todo llevándose por delante al arquero, un defensor, dos pasapelotas, un par de reporteros de cancha y dos estáticas (?).

FOUL y al menos reconvención para el delantero, eso indicaría la lógica, pero se ve que para el paraguayo Carlos Amarilla (?) José Romei no corría, con lo que el gol fue validado, se ve que la orden de Leoz (?) fue bien recibida. No había tiempo para mucho más.

Todo el peso de la campaña pasaría la cuenta, perdiendo el torneo nacional a manos de la Unión Española, a largos 8 puntos. La mancha estaba escrita, la debacle estaba firmada, el caos total ya podía desatarse, aunque la fecha tardaría un poco más en llegar, pero eso es otra historia.

VIDEO

V – DESDE LA URSS, CON TEMOR

Un mito popular dice que hay algunos que nacen con una estrella marcada en la frente que guía su destino a cosas grandes, ese parecía el designio de Álamos, Caszely y Figueroa.

Más allá de la política, los despojos futbolísticos, la injusticia o alguna otra lamentación; había que rearmar el panorama sin olvidar que teníamos la responsabilidad de jugar una eliminatoria.

¿El sorteo?, el grupo 3, con Venezuela (que renunciaría) y Perú (que recordemos venía de jugar en México 1970, pero que había cambiado a Didí por Scarone en la banca), historia corta, baile de a dos, zambacanuta del Cholo Sotil en Lima y 0-2 el 29 de abril, parecía carrera corrida; pero en la vuelta, el vendaval rojo se desató en el Nacional el 13 de Mayo (sí, 5 días después del partido con Botafogo) y la llave se emparejaba con los goles de Crisosto y Ahumada.

No quedaba más que definir otra vez a tercer partido, otra vez Montevideo marcaba el designio de un equipo chileno.

El 5 de Agosto, algo así como el día 970 del gobierno de Allende (?), 70 mil personas no podían ser neutrales, dado lo que se jugaba en cancha y los equipos que saltaron a la cancha lo entendieron, Farías y Chamaco dieron vuelta una mano complicada luego de la apertura de Bailetti, y al uruguayo Da Rosa no le quedó otra que certificar los pasajes nacionales al repechaje final. El rival fue una irónica coincidencia: la URSS.

En otro contexto, una llave contra los soviéticos habría tenido un marco más de camaradería, pero muchas cosas pasaron entre el 5 de Agosto y ese 26 de Septiembre, día del partido de ida en Moscú.

De partida el Estadio Nacional perdió su condición de tal para unirse a la ignominia general, los jugadores recibidos por Allende luego del partido en Uruguay eran ahora despedidos por un general de ejército. Caszely y Valdés estuvieron más en funciones de rescatar compañeros de profesión detenidos que de mentalizarse y prepararse para el duelo.

Sin embargo, Alamos los supo abstraer, la primera victoria fue contra la ley de prohibición de abandonar el país; la segunda fue un resonante 2-1 contra México en Jalisco; la tercera fue contra el Xamax Neuchatel en Suiza; la cuarta fue llegar con el plantel entero y poder entrar a Moscú, para finalmente conseguir aquel mítico empate sin goles.

Nunca estuvo tan bien utilizado el término ‘empate con sabor a victoria’; sobretodo tras revelarse el sin fin de historias detrás de lo que parecía más una guerra que un artido eliminatorio.

Pero quedaba el partido de vuelta.

VERGUENZA

Faltaba la revancha y todavía una larga historia por contar. La URSS pidió sacar el partido de Santiago, alegando – con justa razón – que no estaban las condiciones mínimas de seguridad personal para el plantel, siendo el estadio un campo de detenidos; por más que Claudio Sánchez dijera en sus notas que las personas en cámara eran personal de aseo y músicos de una banda de guerra (?).

Sin embargo, la mascarada ante la FIFA funcionó perfectamente ocultando la verdad. Chile salió, como solía hacerse en la época, a ganar el partido en los pasillos y las mesas de restaurant, antes de poner un pie en la cancha. La FIFA pusó a pie firme la vuelta para el 22 de Noviembre, la URSS dijo el 10 del mismo mes que no venía y se consumaba la pantomima.

El gol de Chamaco ante un arco vacío, con 18 mil personas cantando el himno, no hizo más que teñir de rojo una eliminatoria, pero de un rojo vergüenza. El 0-5 ante Santos el mismo día no quedó más que en la anécdota, el horno no estaba para boyos.

Chile al mundial, casi por la ventana, más bien por la puerta de servicio.

VI – RESQUEMORES Y AGUACEROS

Una época cabrona, no podía ser de otra manera, no estaba Vietnam como gran conflicto, pero si se libraba una guerra en un frente más complicado, en la confianza y en las relaciones entre personas antes hermanos y ahora enemigos contrapuestos en la lucha de la dominación global.

Un mundial que se empezó a jugar mucho antes de 1974, en circunstancias totalmente ajenas al fútbol. Munich recibía los Juegos Olímpicos y se preparaba a ser una de las muestras más ejemplificadoras de medirse quien la tenía más larga (?) entre la URSS y EEUU.

Increiblemente, estos juegos fueron marcados por el grupo activo palestino ‘Septiembre negro’ que atacó secuestrando a la delegación israelí en la villa olímpica, dejando 17 muertos (entre perpetradores y cautivos). Lo que motivó a todo un cambio en la preparación para el mundial venidero.

Se decidió entonces mudar la imagen del evento a mostrar una Alemania más unida, sin sentir el efecto evidente de verse dividida por un muro real y segregador en el corazón de la nación. Tip & Tap (uno moreno y otro rubio, uno bajo y otro alto, abrazados, sosteniendo el balón con la derecha y saludando con la izquierda) fue el intento resultante de un país que separado trataba de aunar esfuerzos para no volver a cometer los errores del pasado.

Una ceremonia inaugural fastuosa en su concepto, con los países representados a través de su música más característica apareciendo desde dentro de unas pelotas gigantes de fútbol dentro de la cancha, y, como guinda a la torta de una clasificación rodeada de nefastez, no encontramos nada mejor que mandar a Los Quincheros (!) a cantar “Chiu chiu” y “El patito chiquito” (NdeCT: Como para cortarse las bolas con una cuchara).

Alemania entendió el mensaje de Munich y ahora todas las delegaciones ‘objetivo’ eran custiodadas celosamente con personal armado hasta las cejas. Se incluyeron rejas de separación y buses con las ventanas blindadas para Brasil, Chile, Zaire, las Alemanias, Yugoslavia y Polonia. Por uno u otro motivo, estas eran las principales candidatas para tener está exclusiva y excesiva seguridad.

La mala noticia era el ataque de diabetes del ‘Zorro’ Álamos, que disminuía notablemente la capacidad del equipo, más allá de los nombres y los momentos de los jugadores. Pedro Morales debió asumir entonces la dirección del buque.

El debut ante el anfitrión fue una derrota por la cuenta mínima, pero que nos deja (?) un record: el del primer expulsado (Caszely) y una confirmación sobre el verdadero nivel de un grande. Del segundo partido, el gol de Ahumada, y la ratificación del más grande. Del empate, la ilusión y depender de nosotros mismos en la fecha final; la misma que destacó por el diluvio, la desazón, la vuelta a casa, y la impotencia del líder nato de ese equipo.

Al regreso no quedaba mucho en limpio. Chile viviría un profundo cisma político, social, económico durante la entera duración de los 17 años del régimen. Álamos ganaría al regreso a Colo Colo, la Copa Chile de 1974, para abandonar la casa alba al año siguiente; deambulando entre la capital y el puerto, pero la diabetes le pasaría la cuenta llamando al retiro en 1979.

Elías Figueroa, hizo un par de cosas (?) afuera y dentro de Chile luego de ese mundial. Caszely repartió goles y fútbol por el mundo, pero también tuvo momentos amargos y notables en años posteriores. Veliz volvió a darle alegrías al país, pero ahora desde fuera de la cancha. Herrera vería su sueño cumplido en los pies de su hijo. Chile volvería a ir a un mundial 8 años más tarde en manos de un entrenador bastante peculiar, pero ya no sería lo mismo.

————————————————————— x —————————————————————

FUENTES | ‘Historia de Chile’ – Alejandro Concha & Julio Maltés | ‘El partido de los valientes’ – Axel Pickett | “Colo Colo 1973:  El equipo que retrasó el golpe”- Luis Urrutia O’Neill

AGRADECIMIENTOS | @cjinostroza | @chussir (links)

  • Notable post, lo leí completo gracias a que estoy en la pega y no hay niuna wea que hacer

    Buen aporte profesor

  • Ale_Almohada

    da gusto en verdad leer historia como esta

  • El “ya no sería lo mismo” que dices al final lo expresa muy bien Guarello en el prologo del libro de Chomsky…”a Colo Colo 73 lo perdimos para siempre, en otro país, uno que ya no existe” …

    Muy buen post Hoznet se debia algo relacionado con respecto a los 40 años…

  • tahur “No hay más fútbol que Bielsa y Sampaoli es su profeta”

    LARGO PERO INTERESANTE POST.

  • Pipeño

    Clap clap clap

    • Pipeño

      Otra cosa, la masacre de Munich no tuvo ninguna relación con la Guerra Fría

      • hoznet_00

        No dice eso el post, puse que los JJOO sirvieron para medir fuerzas entre ambos conglomerados, pero que la masacre de Munich justificó todas las medidas de seguridas extremas que se dieron en el Mundial del ’74 😉

  • Notable post profe. Se agradece.

  • Blue En Toma hasta que traigan un delantero de verdad!!!

    Se ve interesante pero vi la duración y el autor y lo voy a volver a ver cuando no tenga sueño (?)

  • Platko

    Buen post hoznet.

    Si al común de los transeúntes se le consultara de un plumazo que es lo más destacado de Chañaral, probablemente la mayoría no sabría en donde carajo queda ese pueblo.

    El Zorro y Freddy Turbina (!?) .

  • hoznet_00

    Hay que darle harto crédito del post a la edición de Espy, que ordenó el texto sin imágenes de manera notable 🙂

  • POR FIN NO ME QUEDÉ DORMIDO CON UN POST.

    Gracias Ribery.

  • CloruroDeEtilo

    Muy muy buen post, dan ganas de leer más cosas así

    Una pequeña crítica (?): no sé si a los demás les parece lo mismo, pero se me hacen un poco “matapasiones” los intentos de bromas entre el texto. Como que el ambiente solemne que se da en la cabeza mientras se lee no está para ellas (aunque claramente pueden servir para amenizar el relato u otro recurso)

    • hoznet_00

      Es que más que quitarle solemnidad al trasfondo del texto fue tratar de hilar ideas de manera más amable al lector con ese recurso 😉

      Hubiera quedado un poco “pesado de digerir” el post si lo hubiéramos hecho de manera completamente seria, al menos esa fue la intención original en la confección y edición de la columna, hacerlo más cercano, porque no todos tienen por qué sentirse atraídos o cercanos a la historia de este equipo 🙂

      • Pipeño

        En esta pasada banco al Profesor

  • Carlos el bueno, fuegue..fuegue!!! no se hague..no se hague

    Son las 9 de la mañana de este 18 Septiembre y acabo de leer el post completo en señal de respeto al autor.
    Que mas decir se agradecen este tipo de aportes en este blog, es una de los motivos de que sigo CT.
    Del Mundial 74, tengo recuerdos de niño. y si me acuerdo cuando se abrio la pelota y salieron los quincheros, yo que era un niño veia a mi papa, queriendo pegarle con un martillo a la tele y mi mama sujetandolo.
    Creo que esa seleccion por nombres a sido la mejor que a tenido Chile en su historia, solo creo que le falto un arquero de verdad y esa pisca de fortuna siembre tan esquiva con nosotros, en una cancha normal, le volabamos la raja a Australia, a la Alemania del Este, tambien debimos haberles ganado comodamente.
    A Colo Colo 73, no lo vi, pero me imagino que por nombres era otro equipazo, y que tuvo la mala cuea se ser contemporaneo con la mafia mas descarada de la CSF, como se llamaba antes la Conmebol. Creo que esa equipo era capaz de hasta ganar la copa intercontinetal.
    Y lo ultimo, viendo la foto del mundial de Alemania, por la chucha que era linda la camiseta de Chile. Se notaba que los diseñadores de esa epoca no era una manga de Putos como los de ahora.

  • APORTAZO.

  • Overmars, el correcaminos

    PEDAZO DE POST.

    Grande Profesor Hoznet

  • Que notable artículo !

  • Rattlehead – Cállate voh vieja culiá

    Buen post… Charla Técnica sacando su estirpe bloguera que hace la diferencia…

  • Rattlehead – Cállate voh vieja culiá

    Otra acotación… En esa época el cabrón de la CONMEBOL era Teófilo Salinas (Peruano), Leoz llegó mucho después.

    • hoznet_00

      Sabíamos que no estaba Leoz, por algo hay un “(?)” después del nombre 😉 . Gracias por indicar el nombre en todo caso 🙂

    • basstialbo – El usuario RH de CT # CANALES LOCURAAGH #Basay, alumno de la escuelita de Del Solar y del Coto Sierra

      En los mejores tiempos de nuestros queridos (?) vecinos, había un peruano en la CONMEBOL

      #sospechoso(?)

      • Rattlehead – Cállate voh vieja culiá

        Si el sorteo del finalista de la Copa América 1975 fue trucho, y aunque se hubiese disputado en la cancha Perú tenía para llegar a la final igual.

  • El Zorro Alamos sacó a jugadores de Lota Schwager para conformar el Colo Colo del 73′.

    Agradezcanles CTMs!! (?)(?)

  • basstialbo – El usuario RH de CT # CANALES LOCURAAGH #Basay, alumno de la escuelita de Del Solar y del Coto Sierra

    Buenísimo post

    Clap Clap

  • “dos gobiernos de centro-derecha” #MonoGambista

    • Rattlehead – Cállate voh vieja culiá

      Ja ja ja ja ja CSM, página culiá! xD

  • Mochi [Comando PPR : Precisión, Potencia y Rapidez]

    Felicidades a la paciencia del Espy