Mercenarios

Cuando un jugador milita en diversos equipos en no demasiados años y sin importarle mucho pasar de un equipo rival a otro, le cae el calificativo de mercenario. Quizá esta definición primaria no sea del todo exacta y para aclararla debemos ir a la raíz del término.

Mercenario, en una definición corriente, es un soldado que combate por quien le paga un sueldo. En general no pelean por causas ni por patria, sino por dinero.

Aún así, hay clásicos ejemplos históricos de ejércitos mercenarios fieles a sus lideres y que si bien no se caracterizaban por abrazar una causa, si lo hacían por valores como la amistad, la camaradería o la lealtad a sus lideres (condottieri como eran conocidos en la Italia renacentista) y no simplemente a pelear sólo por amor al dinero. Los 10 mil griegos de Jenofonte, la compañía de almogárabes de Roger de Flor y Giovanni Gistiniani alma de la última defensa de Bizancio son ejemplos de mercenarios con bastante nobleza. Por ello, no deberíamos pensar que calificar de mercenario a alguien es per se un insulto. Obviamente hay ejemplos de mercenarios que corresponde al estereotipo del hombre sin escrúpulos que se vende al mejor postor, pero no es cuestión de generalizar.

¿A qué quiero llegar? A qué no es un disvalor jugar, combatir o trabajar por dinero, después de todo para ganar dinero uno se parte el lomo. Sin embargo, no sólo basta con jugar, trabajar y combatir por dinero y si lo haces, hazlo con lealtad hacía quien te paga o para quien trabajas.

Jugar y trabajar por dinero no es lo mismo que carecer de valores, que poner el dinero como supremo valor y ser incapaz de ser sensible a los ideales de quien te contrata.

Ser mercenario en una mejor definición es ser un profesional de lo que se hace. Que te pagan por desempeñarte en la guerra. En la baja Edad Media los suizos fueron reputados mercenarios y nadie los veía como unos individuos necesariamente sin valores. Ulrico Zwinglio celebre reformador fue uno de los capellanes de estos mercenarios, quienes tenían sus creencias firmes y una lealtad inquebrantable a sus lideres.

El mundo del fútbol debería aprender algo de estos personajes. Nadie les pide amor a la camiseta, ni tampoco morir por los ideales que representa, pero si un respeto por sus hinchas y conocimiento de su historia. Trabajar duro y de manera honesta por quien les paga, y cumplir con lo que se firma.

El caso de Pablo Contreras es uno de los casos en que se ve a todas luces que no existe respeto por quien le paga, ni por los valores que representa un club ni por sus propias palabras. Si calificáramos como mercenario a este tipo de jugadores probablemente Guistiniani, Jenofonte y Roger de Flor se revolcarían en sus tumbas.

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R.Daneel

Abogado, originario de Coronel e hincha de Lota Schwager, sin doble militancia. Enemigo de las barras bravas y de los DT tipo Salah y Toro y amigo del fútbol ágil y de ataque. Equipos ideales: Ajax 1994-95, Holanda 98`, el Milan de los holandeses y la Inglaterra de Robson. Aspiro a que Lota Schwager sea el club grande del sur y poder ir a cualquier estadio sin que un flaite me amenace.

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