José Pérez

José Pérez y su ayudante Reinaldo Coloma, pasaron a la historia grande de Wanderers en 1968. Dicho plantel se caraterizó por ser aguerrido y poderoso, pasando por arriba de sus rivales. Se les comparó con los tanques alemanes de la II Guerra Mundial; los famosos "Panzer"

La década que compete 1958-1968, sin dudas fue un periodo glorioso para el puerto de Valparaíso. En ese lapso de años, Santiago Wanderers ganó dos de sus tres títulos de Primera División (1958 y 1968) y sus dos Copas Chile (1959 y 1961), de la mano de grandes jugadores que se han llevado todos los laureles habidos y por haber; más considerando ese sentimiento patrimonial tan característico del club decano para con sus ídolos. Sin embargo, siempre ha quedado un poco al margen de lo mediático, uno de los grandes artífices de estos logros: El cerebro de la campaña, José Pérez.

EJE DEL BIEN
José Pérez, fue un técnico argentino con vasta experiencia en Francia y en su natal Argentina, conocido especialmente por su vocación formadora. El “gallego”, hizo carrera en nuestras tierras en 1949, tras un breve paso por el extinto Badminton. Tras su paso por Santiago, estuvo dos temporadas en Wanderers; para luego atravesar la cordillera e ir a las huestes del Club Atlético Platense. Finalmente retorna al puerto en 1956.

Cuesta encontrar fotos del “calvo estratega” (el bueno (?)), lo que habla de un personaje de bajo perfil; o en su defecto, discriminado por ser argentino y no tener apellido italiano, lo que era considerado una estafa (?). Pese a todo, el “gallego” se gastaba fama de trabajador (hasta el punto de “inspirar respeto” solo por ello) y ciertamente encajaba bien con las políticas que el club “caturro” estaba instaurando tras el sub-campeonato de 1956, que apuntaba a la captación de figuras provenientes de los cerros y los alrededores de Valparaíso. El bueno de José terminó cediendo a los encantos del fútbol formativo y con algunas incorporaciones extranjeras se empezó a proyectar un equipo competitivo.

“José Pérez regresó a lo que era y fue la base del éxito como entrenador: Trabajar con los chicos. Con la presencia de sólo algunas figuras ajenas a la zona (los argentinos Juan Félix Martínez, Oscar Ledesma, Emilio Bozalla y Nicolás Moreno, además de los santiaguinos Francisco Julio, Víctor Beltrán y el san antonino Jaime Salinas) y una base de futbolistas nacidos en su cantera, Wanderers cimentó el camino a la gloria”

El Primer Título

Plantel de Wanderers 1958: Primer título del "Gallego" Pérez y de la institución.

En 1957, Wanderers logró un honrroso cuarto puesto, quedando a siete puntos del campeón Audax Italiano. Por esos años ya se empezaba a respirar aire mundialista, tras el consejo de Lisboa de 1956, que determinó que Chile sería la sede del Mundial de 1962. Se instaló el Rierismo en 1957 y el fútbol nacional era representado por este estilo novedoso del “Tata”, con un fútbol de toque, posezzzzzzión (?) de pelota, énfasis en la práctica del juego por sobre la pizarrita y con la planificación y seriedad como leyes indestructibles. El rival no es causa de obsesión, ya que todo está friamente calculado.

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“En determinados momentos, ambos (Proceso y el Pelle) cayeron en el estilo que más críticas le costaron a Riera: la exacerbada posesión de la pelota (“si la tenemos nosotros, no la tienen ellos”), cuya razón de existir era no arriesgarla; de ese modo se abusaba del traslado, el toque lateral y hacia atrás. El fútbol de Riera, denominado “fulbito” o “baby fútbol”, con exceso de pases cortos y jugadores hábiles de pequeña estatura que evitaban el juego aéreo, le costó el despido de Universidad Católica” (Nota de CT: En 1969, José Pérez reemplazó a Riera en la Católica, precisamente por pasarse por el toor (?) ese estilo)

CONTRA LA CORRIENTE
Ante este nuevo escenario – que en la década de los 60′s tendría un total auge – José Pérez siguió con su propio estilo. Se definía a este como la antípoda del Rierismo, con jugadores de envergadura física superior al promedio, juego explosivo con pelotazos al centre forward (el nueve), o a cualquiera de los grandotes que ganara los cabezazos en cualquier circunstancia, ya sea defensiva u ofensiva. En 1958, un año después de que el “fútbol mundialista” iniciara su dificultosa preparación para el Sudamericano de Argentina, se terminó por consolidar el estilo de José Pérez, por lo que fueron corrientes doctrinales paralelas.

Fue un torneo duro el de 1958, ya que Colo-Colo, Santiago Wanderers y Deportes La Serena, llegaron a la última fecha con chances de ser campeones (aunque la papaya necesitaba resultados más complejos, casi improbables). Los verdes tenían que enfrentar a un irregular O’Higgins en el Braden Cooper de Rancagua (actual El Teniente), mientras que Colo-Colo visitaba a un Everton que no se jugaba nada. ¿Le daría Everton la copa a su archirrival?.

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“Los “caturros” enfrentaban en la última fecha a O’Higgins en Rancagua y Colo Colo a Everton en Viña del Mar. Verdes y albos, con 33 puntos, eran los aspirantes al título. Todo comenzó bien para los chicos del “Gallego”, porque Carlos Reynoso (39 minutos) y Jesús Picó (al inicio del segundo tiempo) dejaban a los porteños 2-0″

“No obstante, la alegría se eclipsó de manera repentina. Juan Bautista Soto y un autogol de Raúl Sánchez – tras remate de Juvenal Soto – dejaron a los celestes 2-2. La angustia cundió entre los porteños asistentes al estadio Braden Cooper. El compromiso finalizó a 2, pero el alivio inundó a los “caturros” al enterarse que Everton había derrotado 3-0 a Colo Colo¡Wanderers campeón!

En números | Trece victorias, ocho empates y cinco derrotas (41 goles a favor y 31 en contra) formaron la campaña del monarca. Los responsables de escribir la primera página gloriosa en la historia del club fueron Carlos Hoffman, Raúl Sánchez, Francisco Julio, Armando Tobar, Félix Martínez, Oscar Ledesma, Jesús Picó, Carlos Reynoso, Emilio Bozalla, Reinaldo Coloma, Nicolás Moreno, Jorge Dubost, Aldo Valentini, Cristián Galvez, Víctor Beltrán, Ricardo Díaz, Luis Gardella, Jaime Salinas… y como no, José Pérez.

LLEGAN LAS COPAS
El trabajo daba frutos y el loro perdió al fin la virginidad (?). Pérez siguió con su buen laburo en 1959, aunque no les alcanzó para obtener la doble corona, ya que Colo-Colo y la U se tomaron el campeonato. Fue también ese año en donde se gestó el primer superclásico, con todo lo que esa palabra conlleva; dejando a los del puerto aislados de todo protagonismo. Para su consuelo, lograron la Copa Chile tras derrotar a Deportes la Serena, en ese entonces comandada por un adolescente José Sulantay, que era el goleador del equipo en la copa y compañero letal de ataque junto a otros insignes como Hernán “Clavito” Godoy y Carlos Verdejo. Un contundente 5-1 en la Final le entregó al argentino su segundo título oficial al mando de Santiago Wanderers.

En 1960, la Serena obtuvo revancha y finalmente se la sacó (?) ante los porteños en la Final de la Copa Chile de ese año por un expresivo 4-1. Este sería el primer y único título de los “papayeros”, mientras que para José Pérez significó el llamado a la renovación tras perder ese y el título de Primera ante Colo-Colo (quedó tres puntos detrás de los blancos). Ciertamente 1960 fue un año de derrotas dolorosas, las que terminaron por fortalecer el carácter de un plantel con chapa de campeón. La espina se la sacaron finalmente en la Copa Chile de 1961, donde vencieron en la Final a la Universidad Católica por 2-0. Tercer título del “Gallego” con Wanderers, en donde ya era tratado como “Don José”. Genio, estratega y figura.

EL PRIMER FRACASO
En 1962 explotó el boom del Mundial; también se extinguió el paso de José Pérez en Wanderers, siendo reemplazado por Sergio Cruzat y posteriormente por el trasandino Donato Hernández, el génesis de los smokesellers y probablemente el padre no reconocido del Doctor Bilardo (?).

En 1963, José Pérez terminó recalando en O’Higgins de Rancagua, ciudad sede de la Copa del Mundo un año antes. El equipo tenía una base de buenos jugadores entre los que destacaba el arquero Sergio Fuentealba, el ex-goleador serenense José Sulantay, el magallánico Héctor Torres, el goleador Ricardo Cabrera y el Seleccionado Argentino Federico Vairo (!!), ex River Plate. Sin embargo, el equipo no obtuvo los resultados esperados y terminó descendiendo por primera vez a la Segunda División.

En Rancagua se bancaron al “Gallego”, quien tal y como le ocurrió en Wanderers, fue visto con buenos ojos por los mandamases del club. Los celestes se la jugaron con el retorno inmediato a la división de honor y Pérez tenía la obligación – y la gran oportunidad – de corregir su fracaso deportivo. Y no defraudó.

“El presidente Patricio Mekis mantiene la confianza en José Pérez quien arma un equipo con aspiraciones de regresar inmediatamente al profesionalismo y para ello incluye, probablemente, al mejor jugador que ha tenido la historia del club: Mario Oscar Desiderio

“El futbolista, formado en Estudiantes de la Plata, regresaba de Europa, tras un paso irregular por el Catania y se convertiría en un verdadero ídolo de la hinchada celeste. El ‘Tranvía’ era seleccionado argentino y había disputado los Juegos Olímpicos de Roma en 1960″

Fue así como en 1964, José Pérez pasó a la historia por ganar un título de ascenso con O’Higgins (!) a 4 fechas del término del campeonato, tras vencer a Colchagua. El argentino estuvo hasta 1967 en la banca celeste, tiempo en el que deambuló en la medianía de la tabla. La virginidad de O’Higgins es harina de otro costal.

El Segundo Título

Los Panzers de 1968: El legado final de José Pérez en Wanderers

El calvo estratega escuchó el llamado, y volvió al puerto en 1968. Ya habían pasado muchos años desde su último periplo en Wanderers, y si deseaba llevar a un equipo que estaba acostumbrado a ser protagonista a dar un paso más allá, debía re ordenar sus piezas e instaurar nuevamente su doctrina. Como primera medida, Sampaoli Pérez solicitó la contratación de tres refuerzos argentinos: El armador rangerino Elivió Porcel de Peralta, el centro delantero sanfelipeño Roberto Bonano y el enganche “canario” Mario Griguol. Todos tenían una potencia física sobresaliente para el medio chileno, consecuente con la visión de fútbol del “Gallego”.

Además, reclutó a su ex-pupilo y campeón en 1958, Reinaldo Coloma, como su ayudante.

LEYENDA WANDERINA
Era un equipo muy poderoso el de 1968, lleno de espíritu, que jugaba un fútbol de hombres. Si habia que trancar con la cabeza, se trancaba; si había que sacrificarse defendiendo, se defendía como si todos fuesen iguales, sin estrellas. Las metáforas periodísticas volaban, comparando al plantel con los tanques alemanes utilizados en la II Guerra Mundial, los “Panzer”. Inclusive, hasta la camiseta terminó siendo una oda a la mística porteña, la que fue reeditada en la campaña del 2001. El mejor traje de guerra para los wanderinos.

El camino de los “Panzers” no fue sencillo, ya que tuvieron muchos tropiezos. Sin embargo, nunca desistieron en su lucha por el título. En el Torneo Regional terminaron terceros, y ya en la Fase de Honor, arremetieron con todo. No es menor mencionar que en este Wanderers ya no estaba Raúl Sánchez, ídolo de otro crack que tampoco alcanzó a estar con José Pérez, Elías Figueroa. El primero ya estaba en el último año de su carrera, jugando por Everton (!); mientras que el segundo ya estaba en las grandes lides rompiéndola en el Peñarol de Uruguay.

Tal y como ocurrió hace una década atrás, nuevamente los porteños llegaban a la última fecha peleando palmo a palmo con un club santiaguino, esta vez fue nada menos que el Ballet Azul de Leonel Sánchez, Rubén Marcos, entre otros.

Se jugó una de esas clásicas jornadas dobles en el Estadio Nacional. Los “caturros” llegaban punteros con 24 puntos y debían enfrentar a Audax Italiano como partido preliminar; luego jugaría su escolta, Universidad de Chile, que tenía 23 puntos, ante Palestino. Wanderers debía ganar obligadamente ante un Audax que no se jugaba absolutamente nada, de lo contrario tendrían que dejar su destino en manos de un igualmente indiferente Palestino.

Porteños e itálicos terminaron igualados a 3 después de estar 2-0 arriba la oncena wanderina (los tantos verdes fueron de Ferrero (2) y Herrera, mientras que para los santiaguinos marcaron Henríquez, Hidalgo y Reinoso). La repartición de puntos dejó el destino del decano en manos de los tetracolores.

En el pleito de fondo la “U” se imponía 2-0 en el primer tiempo, pero los tricolores, que en las fechas anteriores habían robado puntos a Wanderers (lo vencieron 3-1) y a Universidad Católica, también candidato al título (1-1), no “destiñeron” ante los azules. En la etapa de complemento revirtieron la situación e igualaron a 3.

En Valparaíso la gente celebró la conquista de los “baisanos” y la segunda estrella de los “caturros” en la serie de Honor. La fiesta, al igual que en 1958, generó la inundación de gente en las calles del Puerto.

En Números | El desempeño de Wanderers registró en las cifras totales, 18 victorias, 10 empates y 8 derrotas. Acumuló 36 unidades en la clasificación, 60 goles a favor y 35 en contra.

El Plantel | Juan Olivares, Luis Acevedo, Manuel Canelo, Reynaldo Hoffmann, Eduardo Herrera, Mario Griguol, Vicente Cantatore (Nota de CT: Otro DT del Eje del Bien), Elvio Porcel de Peralta, Manuel Ulloa, Juan Alvarez, Luis Córdova, Roberto Bonano, Alberto Ferrero, Ismael Pérez, Juan Torres, José Rodríguez y Nibaldo Alegre.

José Pérez lo logró nuevamente, como si la fortuna le sonriera cada vez que dirigió a Wanderers. Tal y como ocurrió en 1958, ganó el título de forma increíble y contra todos los pronósticos. Su Cuarto Título en el Decano y su quinto personal, le dieron al “Gallego” el convencimiento suficiente para luchar por algo más grande: La Copa Libertadores.

LEGADO
En 1969, Santiago Wanderers se preparaba para jugar la IX edición de la Copa Libertadores, era la primera vez que los verdes la jugarían, pero increiblemente Pérez se desligó del club. Su reemplazante fue nuevamente Donato Hernández, que como se mencionó con anterioridad, fue el creador de la venta de humo y la triquiñuela; padre de Caruso Lombardi, el Gordo Santibánez y el Doctor Bilardo.

“Ni el más acérrimo hincha porteño se imaginó que el afamado técnico trasandino, luego de obtener la segunda estrella con el cuadro caturro y de recibir grandiosos homenajes por parte de toda la ciudadanía porteña, los “abandonaría” justo antes de iniciar la primera participación internacional de Wanderers en Copa Libertadores de América, ni que a menos de 10 días de ganar el título en el Estadio Nacional el nuevo técnico fuera el locuaz Donato Hernández”

Se especuló que José se iba a Deportes Concepción, pero tras un burdel dirigencial, todo acabó con molestias por falta de condiciones para ejercer su método de trabajo. Finalmente José Pérez se fue a la Universidad Católica, el otro equipo que jugó la Copa Libertadores ese año, para reemplazar a nada más ni nada menos que a Fernando Riera. En su desafío copero, llegó hasta las semifinales, donde fue eliminado por Estudiantes de la Plata, que terminó coronándose campeón continental.

José Pérez fue uno de los grandes técnicos sesenteros, quizás opacado por la revolución de Riera y su Selección de Bronce. Pero su huella quedó grabada con fuego en las huestes wanderinas, que aun lo recuerdan con afecto, junto a ese gran plantel de 1958 y como no, junto a los “Panzers” de 1968. El “Gallego” fue un técnico del Eje del Bien.

* * Patrimonio Futbolístico * *

“En la hora del triunfo cuando se destacan la regularidad de Juan Olivares, la metamorfosis de Manuel Canelo, la claridad de Vicente Cantatore, la fuerza de Manuel Ulloa, la fluidez de Eduardo Herrera, la garra de Luis Acevedo, la aplicación obstinada de Porcel de Peralta, el dinamismo y la chispa de Mario Griguol, la velocidad y el instinto agresivo de Reinaldo Hoffmanm la superación de Alberto ferrero, la importancia de Roberto Bonano y el coraje de Juan Alvarez, debe completarse la mención de los factores de la victoria dándole la trascendencia que tiene a la labor seria, responsable, técnica y humana de José Pérez (Q.E.P.D.)”

Fuentes | Estrella Valpo | Mercurio Valpo | Mentirosos con Buzo | O’Higgins 1960-1969

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