[Perfiles] Luis Mena “El Incombustible Multicampeón”

“Cuando cueste levantarme en la mañana, pensaré en el retiro. Hoy en día, todavía me levanto con ganas de ir a entrenar”. - © Colocolo.cl

9:05 minutos de partido, 16:11 horas exacta del domingo 20 de noviembre. Luis Mena se levanta de su asiento para hablar con Ivo Basay, su ex compañero y ahora jefe. Tiene que entrar, no queda otra luego de la lesión del paraguayo Nelson Cabrera. Va con la 3 en la espalda, la que no suelta hace más de 12 años y está vestido de blanco entero: camiseta con el indio en el pecho, short y medias a tono con zapatos naranjo y amarillo. La cancha es el estadio Tierra de Campeones, tierra de “Luchito”: un multicampeón incombustible que a pesar de los años se mantiene en el equipo más popular del país.

El día anterior, en el entrenamiento, Luis vestía de rojo entero hasta que le entregaron un peto. Eso le decía, indirectamente, que no iba de titular contra Iquique. Lo asumió, ya que tiene claro que a pesar de no jugar, él es un pilar fundamental para el plantel y para el club. En pocas palabras, un referente.

El técnico Basay practicaba el bloque defensivo y Mena tenía que vestirse de atacante, como todos los suplentes. Hacerle un gol a Francisco Prieto era la consigna.

Un dato interesante: era el único con las medias hasta la rodilla, como se hacía antes, a la antigua. Luis Mena es de otra generación.

Dentro de los 10 minutos que los suplentes estuvieron rematando tiros libres, sólo un balón logró ingresar a la meta del cancerbero: “Luchito”, con impecable derechazo, colocó la pelota en el ángulo derecho, donde no pudo llegar el nuevo arquero titular, a pesar de lo magnifica que fue su estirada.

-Rambo, ¿viste como se tiró el Pancho? Se tiró así, mira.

Le decía “Menita” un rato después al preparador de arqueros, Marcelo Ramírez (ex compañero de equipo por 6 años), junto al nuevo guardameta titular en una conversación, luego de terminado el entrenamiento. Se levantó del césped y se dejó caer como saco de papas, con burlescos gestos de exageración atrapando la pelota que Francisco no pudo atajar en el tiro libre anterior.

Rumbo al camarín, que se encuentra al otro extremo del lugar donde entrena el equipo, Luis saluda a todo el mundo. A los cancheros, al que está regando el pasto y a todo desconocido que le hace un giño. No así como algunos compañeros, que al ver un curso entero corriendo detrás de ellos, hicieron los mejores regates y enganches para escapar de los chicos: ninguno de los pequeños tuvo un gesto de estos dos “profesionales”. Luis Mena es todo lo contrario a esos dos jugadores. Él saluda de igual manera al gerente técnico de su institución como a la señora que va todos los días a ver a Esteban Paredes. Es un futbolista atípico, fuera de lo común. No escucha reggaetón, no tiene bling bling ni se destaca por el auto último modelo. Quiéralo o no, él es un futbolista de otra época.

–Buenos días, ¿cómo están?

Les dice a los periodistas que están esperando la conferencia de prensa de su técnico, en el cual confirmará lo que se vio en el entrenamiento recién terminado: Luis Mena va a la banca y Francisco Prieto, su amigo, de titular.

Se ve que no le molesta nada: autografió los cuadernos de todo el curso que andaba de viaje por Santiago y que minutos antes dos de sus compañeros dejaron sin su rúbrica. No le importa mucho subirse al bus sin haberse bañado. Para él es más importante dejar contenta a la gente.

No es el mejor jugador que ha vestido la camiseta de Colo Colo. Tampoco es el jugador más técnico, ni está ahí por sus goles o sus gambetas. No fue el fichaje más caro ni tampoco fue la revelación del torneo. Luis Mena está ahí por ser siempre igual dentro y fuera de la cancha. Pasan jugadores, pasan cuerpos técnicos, pasan dirigentes y el rubio platinado sigue en el equipo.

En algún momento sí fue el mejor, cuando en una prueba masiva de Colo Colo, el pequeño Luis de 8 años le ganó a más de mil chicos el privilegio de vestirse de blanco. “De la prueba que fui quedamos sólo 2. El otro ya se retiró y yo sigo aquí. Y espero seguir por mucho tiempo más”.

“Ojalá tuviera a 10 Mena más en el equipo” (Claudio Borghi).

La labor de Mena es evitar lo más hermoso del fútbol: el gol. Es el enemigo directo de los enganches, las gambetas y los túneles. Y se siente orgulloso de eso. No por ser el enemigo de lo bonito, quiere decir que lo que él hace sea feo; todo lo contrario. La caballerosidad es su carta de presentación. Dentro y fuera de la cancha, la nobleza se le nota hasta en los momentos más difíciles.

Mirarlo a él y mirar lo que representa es una imagen que se contrapone. Luis es emblema del club popular y de la gente de barrio. Incluso, siendo el “antónimo” del clásico indio del escudo: tiene imagen de ser extranjero, sus ojos de color brillan mucho y son grandes, mientras su melena se encuentra más corta de lo habitual, no le alcanza para tomársela y le resalta un gran rulo por detrás de su oreja izquierda, todo de color amarillo.

El rulo se le ve en la transmisión del partido contra Iquique por el Canal de Fútbol. Luis lo moja mientras escucha las palabras de su técnico. Nueve minutos luego de haber ingresado se gana la amarilla por una falta en el círculo central de la cancha. Claramente, cuando sale de su hábitat se siente indefenso, inseguro. Todo sirve para impedir el gol, todo sirve para que él se convierta en un héroe anónimo.

Tuvo trabajo la primera media hora de partido ya que todos los ataques del equipo rival fueron por su lado. El resultado: ningún gol. “Luchito” cumplió, es eficiente (?).

Colo Colo tuvo 3 tiros libres, ninguno lo pateó él a pesar de haber sido el único que celebró el día anterior mediante ese expediente. Él no es el encargado de esas cosas. Está ahí para despejar, para cortar las buenas jugadas, para cerrar las piernas y evitar los túneles.

Su enemigo en el encuentro es Cristian Bogado, delantero corpulento de gran potencia física y muy eficaz. Esa tarde en el norte es el pelado Bogado, pero durante su carrera tuvo que enfrentarse a monstruos del fútbol mundial. Entre ellos está Ronaldinho, Robinho, Luciano Galletti, Marcelo Salas, Martín Palermo y una gran cantidad de jugadores más. A veces perdió, a veces ganó, pero de todos los enfrentamientos él dice seguir aprendiendo.

“Siempre saco lo positivo de todo. Lo bueno de los partidos, lo positivo de mis compañeros y sobre todo lo que cada entrenador que llega nos enseña. De todos se saca algo que ayuda a mejorar día a día”.

Llega el minuto 77 del encuentro en Iquique. Colo Colo va perdiendo 1-0 y “Menita” ha tenido largo trabajo durante todo el encuentro. Frente a él está el goleador del partido, Álvaro Ramos, y trae la pelota ya habiéndose pasado a dos jugadores de blanco. Mena le cae encima, es su enemigo de turno y tiene que impedir que el balón le llegue a su arquero. Le va mal: luego de dos enganches, Luchito le cree al quiebre de cintura del movedizo jugador y cae sentado al suelo. Está pasado, Ramos va directo al arco cuando de repente Luis mete la cabellera rubia, esa que está más corta de lo habitual y que tiene un rulo detrás de su oreja izquierda. En palabras futboleras, el “3” albo trancó con la cabeza, la recuperó y 2 minutos después, su compañero Mario Salgado, anotó el gol del empate. Nadie lo vio. Su trabajo nadie lo ve. Se encarga de que las estrellas de los equipos rivales no brillen. Y eso pocas veces se destaca.

Él sigue tranquilo, trabajando bajo la sombra, sabiendo que a la vuelta de la esquina está el retiro. Dice saber que Chile está lleno de chaqueteros, que a los ídolos de acá nadie les reconoce nada. Mientras él juegue, seguirá siendo uno de los referentes del equipo e ídolo para la gente. Después de eso nadie sabrá. Nadie piensa en el después pero hoy en día “Luchito” Mena, el Toqui Rubio, sigue callando bocas a punta de sudor y trabajo. Ese trabajo que lo ha hecho ser uno de los jugadores más exitosos del medio y que incluso sabiéndolo, no se le han subido los humos a la cabeza.

Termina el encuentro. Colo Colo ha empatado en una irregular campaña. A pesar de eso, un jugador se retira con la cabeza en alto como un caballero, bajo los aplausos de los forofos colocolinos. Luis Mena sale del Tierra de Campeones. Tierra familiar. Su tierra. Un campeón. Multicampeón.

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