Jaime Eduardo Riveros Valenzuela

Niembro extrañará los "hermosos gemelos" del Liebre...

Gerardo Cortés y Jaime Riveros son compañeros de equipo en Palestino, en donde además comparten posición en el campo de juego. Mientras el primero cumplía dos años de vida, el segundo ya estaba debutando profesionalmente en el lejano 1990, con la casaca de O’Higgins de Rancagua. Mañana, ante Unión San Felipe,  el “liebre” se retira a los 41 años, con 21 de ellos dedicados al fútbol, en los cuales vivió alegrias, penurias y hasta se dió el lujo de celebrar títulos históricos con equipos tan disímiles como Everton y Wanderers. Por increíble que parezca, en ambas huestes es recordado con cariño. Podría otro jugador decir lo mismo?, son muy pocos ciertamente.

Su trayectoria es un conglomerado de equipos enorme, en donde la mayoría son regionales, lo que termina engrandeciendo la labor de Riveros; que obtuvo títulos y distinciones en equipos con poca prensa y objetivos más austeros que los llamados “grandes”. En la capital, Riveros vistió la camiseta de la “U” el 2005 y la de Palestino en su etapa final como futbolista. Su etapa más larga en un club la vivió en Cobreloa (1995-2000), club del que se fue por mala relación con el exigente hincha loíno.

Riveros es de esos jugadores casi extintos, que supieron destacar en la Primera División y hacerse de un nombre, pero que por diversas circunstancias no emigraron de Chile por largos periodos (solo jugó por el Deportivo Cali en 2005). Por consecuencia, jugadores como el “Grinch” (?) estan destinados a romper records en nuestra chocopandesca liga de una u otra forma. Entre estos records, destaca su cantidad de goles (Más de 170), o marcar goles por 15 fechas consecutivas (Apertura 2004). Sus grandes actuaciones fueron merecedoras de premios individuales (Mejor jugador del año, mejor incorporación histórica de Wanderers, parte del equipo ideal, etc).

Fue Campeón tres veces: Con Wanderers el 2001, con el Deportivo Cali el 2005 y con Everton el 2008. En Wanderers es considerado uno de los grandes elementos de ese título, mientras que en Everton aun se le recuerda por ser el cerebro de ese campañón ruletero y de la remontada heroica ante Colo-Colo en la Final (remontar un 2-0), en donde marcó un gol y participó en los otros dos. El “viejo cascarrabias” se dió la maña de sacar campeón a un smokeseller como Jorge Garcés y de revivir a NBA desde inframundo (?). No conforme con eso, jugó la Copa Libertadores con los ruleteros, alborotando las hormonas (?) de ciertos comentaristas deportivos y logrando triunfos históricos como ante Lanús en Argentina, el primer triunfo oficial de un club chileno en tierras trasandinas.

Que se puede decir de su saldo internacional?. En Cali, pasó a la historia por marcar el gol del campeonato ante el Real Cartagena (Minuto 3:00 en adelante), desatando la euforia de los “azucareros” en un Pascual Guerrero repleto. El “liebre” desmostró que estaba hecho para las grandes ocasiones, aunque nunca se pudo consolidar en la Selección Chilena, aún cuando jugó la desastrosa Copa América de 1997, de donde Chile se trajo puras derrotas.

El Mercurio Felipe Núñez, periodista y capitán de Palestino, le realizó una entrevista a Jaime Riveros antes del que será su último partido profesional. Leala, llore, séquese las lágrimas y llore otra vez (?):

-¿Qué recuerda del debut?

“Fue en 1990, contra Fernández Vial en Rancagua, con Nelson Acosta como entrenador. Ese día ganamos y marqué el segundo gol del equipo.

-¿Con qué gol se queda?

“El gol olímpico a O’Higgins fue el mejor que marqué en mi carrera. Fue en 2009, en El Teniente, cuando jugaba por Everton”

-¿Qué técnico lo marcó?

“Arturo Salah (!). Fue un tipo que me dio toda la confianza. Siempre sentí su apoyo. Les doy las gracias a todos los que me dirigieron”.

-Tiene pocos títulos, pero ¿cuál es el que más recuerda?

“Con Wanderers y Everton. Quizás este último fue el que más disfruté porque pensé que ya no tendría la posibilidad de volver a ser campeón”.

-¿Quién fue su ídolo?

“Diego Maradona. Y en Chile siempre destaqué a Iván Zamorano y a Marcelo Salas”.

-¿Le faltó en su carrera?

“Siempre he dicho que cuando las cosas no son, no falta nada. Con lo que hice me conformo”.

-¿Cómo cree que lo vieron sus colegas?

“Como un tipo tranquilo y profesional”.

-¿Qué piensa cuando lo tildan de ‘viejo cascarrabias’?

“Je je. Sé que soy enojón dentro de la cancha, toda la vida he sido así. Lo que pasa es que siempre he pensado en ser ganador en la cancha y eso me lleva a gritarles a mis compañeros para que no cometan errores, aunque yo sé que también los cometo. Por eso me tildan de cascarrabias”.

-¿Cuál es el talón de Aquiles del fútbol chileno?

“Cambiar la mentalidad. Creo que a los chicos que vienen hay que enseñarles a ser inteligentes en el campo de juego. Para jugar bien al fútbol hay que ser muy inteligentes”.

-¿El rival más complicado?

“Víctor Cancino, Jorge Ormeño y Arturo logicamente Sanhueza. Me incomodaban porque no me dejaban girar. Si no, te paraban con una falta”.

-¿Con qué delanteros se sintió más cómodo?

“Con Ezequiel Miralles y Cristián Canío”.

-¿El especialista en tiros libres nace o se hace?

“Se nace, pero hay que perfeccionarlo. Recuerdo que Arturo Salah (!), en Cobreloa, me citaba una vez a la semana sólo a practicar tiros libres”.

-¿Deja amigos?

“Amigos no, pero con los que más compartí fue con Lucho Fuentes, Álex Whiteley, Fernando Saavedra, Álex Varas y el “Choro” Robles. Guardo gratos recuerdos de ellos”.

-¿Cuál fue el soporte fundamental en tu carrera?

“Mi familia ha sido fundamental, porque en los momentos difíciles del jugador son los únicos que están a nuestro lado. Y desde mis inicios prácticamente he sentido ese apoyo de parte de mi esposa (Marcela) y de mis 4 hijos (Koni, Consuelo, Yerko y Jaime)”.

“Sé que soy enojón dentro de la cancha, toda la vida he sido así. Por eso me tildan de cascarrabias”.

En CT solo nos queda recomendarle a nuestros estimados lectores, que se den el pique a La Cisterna y lo llenen (!). Por muy feo que sea el estadio o por muy somnoliento que este partido, se retira un jugador histórico de la Primera División Chilena y una de las zurdas más exquisitas de la última década, sin dudas.

Adios “Liebre”, gracias por la magia.

Fuente | EMOL

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