“Nuevas Cosas del Fútbol” por Pancho Mouat

Como ya lloramos mencionamos en la anterior crónica literaria futbolera, los libros disponibles y de calidad en nuestras vitrinas son muy pocos, así que cada uno de ellos debe ser aprovechado al máximo.

En esta oportunidad, vamos con uno que relata situaciones bastante menos polémicas que el anterior (El Partido de los Valientes, por Axel Pickett), pero no por eso menos interesante. Probablemente muchos reconozcan el nombre del autor, Francisco “Pancho” Mouat, comentarista en radio ADN, columnista de la revista “El Sábado” de El Mercurio, y ex director de Don Balón; y aunque este no es su único libro, sí es el que habla de lo que más nos gusta -No lectores, no habla de alcohol (!)- , la pelotita.

Lo que busca el autor es principalmente, quitarle gravedad al fútbol y centrarse en los detalles sabrosos que rodean a este deporte, con poco “dato duro” y harto comentario de esos que sirven para amenizar una conversación futbolera; nombrando por ejemplo al capítulo 4 “Tiro en el poste: El ahogo del alma” o al capítulo 17 “Breve diccionario del fútbol veraniego”, del los cuales les mostramos una pequeña papita (?)

Sobre los tiros en el poste :

Palo rotundo o estremecedor: Modo viril y apasionado, define su condición el hecho de que la pelota que rebota en el poste traiga gran potencia y vuelva hacia el campo de juego (normalmente más allá del área grande), dejando atónitos a jugadores, hinchas, relatores y dirigentes, quienes apenas alcanzan a tomar conciencia de lo que sucedió debido a que la marcha del partido no se interrumpe. Si uno toca con el dedo índice cualquiera de los palos inmediatamente después del impacto, advertirá que la vibración del poste se prolonga por casi quince segundos. Es común que los arqueros más histriónicos que son beneficiados con el palo rotundo o estremecedor besen en el acto la zona agredida por la pelota, como una manera eficaz de expiar la tensión nerviosa recién vivida. Y a veces se da el caso, también, de que el atacante afectado por esta modalidad de palo cae en honda depresión y debe ser sustituido pocos minutos después, abandonando la cancha en calidad de zombi.

Sobre los conceptos veraniegos:

Puesta a  punto : Extraño concepto que sirve para justificar el mal estado físico, los kilos de más, los goles cantados que el tipo se pierde, los pases al contrario, las pifias en plena área chica y las pelotas fáciles que el arquero no atrapa. Dura normalmente entre uno y tres meses, según el grado de presión que tenga el jugador evaluado y el club al cual pertenezca. Hay casos de futbolistas que están toda la temporada poniéndose a punto, e incluso a veces por años, y nunca se les escuchará decir que están en un ciento por ciento: a lo más reconocen estar en un ochenta por ciento, para así dar la idea de que algún día podrán jugar bien a la pelota, aunque al final nadie les crea.


N. de CT: Aló? _________________(Agregue su jugador favorito a gusto).

En el desarrollo se pasea desde el festejo “a lo Pato Yáñez” de Hugo Sánchez en el Camp Nou al finalizar el Derby, que la prensa española llamó “aparcamiento del miembro”, las distintas celebraciones (más de las que uno se pueda imaginar), el autogol, que define como “la fatalidad misma”, los fouls y los hacheros del alma, los jugadores malos, de esos que entran a la cancha pensando en no mandarse el condoro correspondiente (tranquilo PPR, no estás solo).

Punto aparte, son los varios “locos lindos” a los que les dedica páginas en su libro, como el Nino Landa, Hugo Gatti, Osvaldo Soriano, Andrés Salcedo, relator colombiano que a fines de los años ’80 narraba el fútbol alemán en las pantallas del entonces canal de la Universidad de Chile;  Domingo “el huaso” Romo, campeón y goleador con Santiago Morning en 1942, que nos hace recordar los tiempos del fútbol en que se celebraba con el equipo en los bares y no de figuritas más cercanas a la farándula que a la cancha.

Finalmente, nos hace una pregunta muy ad-hoc con el nombre del libro, ¿Qué son “las cosas del fútbol”?, un concepto muy usado pero para situaciones que pueden ser hasta chocantes entre sí.  Puede ser un calambre, un infarto como el que sufrió un árbitro argentino (sí, en ese tiempo podían ser pitos extranjeros) en Sta.Laura en 1955, arbitrando un partido entre Unión Española y Magallanes o un golpe letal como el que recibió David Arellano en España, durante la gira de Colo-Colo en 1927. Podría ser también una “cosa del fútbol”, la locura temporal que sufrió Juan Carreño cuando noqueó a medio equipo de Osorno en septiembre de 1998, o lo ocurrido con el árbitro inglés Melvin Sylvester también en 1998, quien se autoexpulsó de la cancha luego de golpear en un ojo a un jugador que le reclamaba cada cobro, luego de esto, prometió jamás volver a dirigir un partido, y lo cumplió. Es una “cosa del fútbol” el perro, clásico quiltro que entra a nuestras canchas, la malla rota de la que Luis “Chiqui” Chavarría se aprovechó para marcar un gol fantasma, con el que Concepción le ganó a Temuco por 1 a 0. Queda para la reflexión individual..

Mouat logra acercanos un poco a comprender porqué nos gusta tanto este deporte, es capaz de emocionar cuando nos cuenta la primera vez que fue a un estadio de la mano de su tío, sus borrosos recuerdos y lo que esto significó en su vida.

Como libro, un relato espectacular sobre esos temas que nos hacen reir, llorar o gritarle al aire, no sobre números ni estadísticas, totalmente recomendable, no se van a arrepentir (Llame ahora! llame ya!)

Ficha Técnica :

Título: Nuevas cosas del fútbol.
Autor: Francisco Mouat.
Santiago, Ediciones B.
Año: 2002
267 páginas.

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