Problemas en el torneo argentino

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Del Beto Acosta a Caggiano...¡Que hicimos para merecer esto!
Del Beto Acosta a Caggiano...¡Que hicimos para merecer esto!

Cada vez que nos enfrentamos a la Selección Argentina, se viene un mar de dudas al tener que jugar contra el equipo que posee a grandes figuras del fútbol mundial como Lionel Messi, Sergio Agüero, Javier Mascherano, etc. Pero… ¿Cuál es la realidad que se vive a nivel de clubes en “el vecino país”? La idea de este post es analizar que sucede actualmente en el fútbol argentino de Primera División, donde se juegan 2 torneos anuales, cada uno de una rueda y con 19 fechas. No es mi intención poner al formato como único argumento, pero la realidad es que el torneo argentino es un verdadero caos. ¿Por qué?

-De los cinco equipos grandes, el único que puede pelear el campeonato es River (el mismo equipo que salió ¡¡ultimo!! el torneo pasado…lo que no merece mayor análisis) que se encuentra a 7 puntos de Vélez

Boca ha decidido descaradamente privilegiar la Copa Libertadores (bastante poco entendible si consideramos que tuvo en su grupo a Táchira, Guaraní y Cuenca, y que su única opción de haber quedado eliminados en la última fecha era una combinación de resultados que incluía perder 0-3 de local…). Una de las razones de esto, es que sabe que puede apostar todas sus fichas a ganar este torneo el segundo semestre. En este caso, ¿Donde queda la competitividad, el respeto por tu afición y los rivales? Hay una gran diferencia entre ser River y enfrentar a Palacio, Riquelme y Palermo, o ser Lanús y enfrentar a Mouche, Noir, “Llorón” Figueroa, etc. Ojo, el tiro le puede salir por la culata al “Everton Argentino”, ya que se encuentra a 2 puntos del Tigre de Diego Cagna (sí, el DT que B&N pretende para Colo Colo) y podría repetir el papelón de River el año anterior.

La psicosis reina a la hora de evaluar a los DT’s. La presión que ejercen tanto los dirigentes, las “hinchadas” e inclusive los propios jugadores (como el caso “Mostaza” Merlo – “Equi” González en Central) hacen que prácticamente ya no existan proyectos en Argentina (salvo excepciones, de las que hablaremos más adelante). Es cierto que hay algunos técnicos que, con antecedentes previos bastante poco alentadores como “Pacho” Maturana (quien salió de Gimnasia hace un par de años) o el ya mencionado “Mostaza” Merlo (también fue cesado con escándalo en Ecuador), siguen estando en las listas de los clubes, pero el crédito que se le da a éstos, lo deciden prácticamente los resultados que puedan obtener en pocos partidos y/o la hinchada. No hablo de esperar una eternidad en un club grande para ser campeón como algunos técnicos nacionales, pero en un par de meses poco se puede hacer…

Venta precipitada de jugadores. Mas allá de que el “vil y sucio” dinero se lleva lo mejor de las ligas sudamericanas a la comodidad de Europa, la cantidad de jugadores exportados desde Argentina año a año hace que el torneo se debilite. No hablamos del caso de “cracks” como Mascherano, Agüero o Montillo (?), sino de jugadores que hacen sus primeros campeonatos en la Liga. Algunos ejemplos son Maxi Moralez, que de Racing partió muy joven a jugar a Rusia, fracasó, volvió a la Academia y actualmente busca retomar su mejor nivel en Vélez, Darío Cvitanich, que tras su primer gran torneo en Banfield fue transferido al Ajax el 2008 o el buen enganche Damián Escudero, comprado por el Villareal y cedido al Valladolid, donde apenas juega. En la medida que esto ocurre, menos posibilidades tienen los técnicos y las instituciones de lograr cosas importantes a mediano y largo plazo. Además, menos ídolos pueden generar los equipos, a menos que sean volantes de contención semi-retirados que juegan por amor a la camiseta. Un caso curioso es el de Lucas Viatri, delantero suplente de Boca, quien estuvo muy cerca de irse a jugar al Lokomotiv Ruso, pero el fichaje se frustró por el supuesto robo a una peluquería por parte del jugador Xeneize.

El injusto sistema de promedios. ¿No creería Ud., estimado lector, que si un equipo tiene un mal año debe descender de categoría y jugar al ascenso al siguiente? Bueno, los dirigentes de la AFA no, por lo que han adoptado el sistema de promedios para determinar los equipos que se van a la “B”. En términos concretos, esta modalidad le permite a algunos equipos tener una mala campaña (como la de River o la de Boca actualmente) y no complicarse con “la otra tabla”, teniendo el colchón de resultados obtenidos hace 3 años, pero perjudicando a los recién ascendidos, quienes tienen sólo dos torneos para alcanzar a escapar de la zona roja. Es decir, los grandes tendrán menos posibilidades de descenso, asegurándose el espectáculo a cambio de los humildes.

Las pésimas campañas de los equipos torneos en la Copa Libertadores. Salvo el invencible Boca de Don Niembro, los clubes argentinos han hecho campañas poco relevantes estos últimos años. En esta década, el club de Riquelme y compañía ha ganado el trofeo en 4 ocasiones, sacando la cara por los trasandinos. Los únicos equipos argentinos que han llegado a semifinales en los últimos 8 años han sido Boca (2008), River (2004, 2005) y Central (2001). En ésta Copa, tres de los cinco equipos fueron humillados en primera ronda, quedando eliminados antes de que jugasen su último encuentro. River no pudo en un grupo accesible que compartía con Nacional de Uruguay, San Martín de Perú y Nacional de Paraguay; Lanús no fue capaz de ganar un solo partido a Caracas, Everton o Chivas y San Lorenzo sumó cuatro derrotas consecutivas contra Libertad, Universitario de Lima y San Luis de México (el equipo mexicano más discreto que se ha visto en la copa en años…). Si es por rendimiento, me atrevería a decir que la cantidad de equipos que posee Argentina es excesivo, pero dudo que en Conmebol esto sea tema. Los únicos que pudieron pasar la difícil (?) primera ronda fueron Boca y Estudiantes, quienes deberán enfrentar en octavos de final a Defensor Sporting (URU) y Libertad (PAR), respectivamente.

Por suerte, aún hay clubes que poseen coherencia y seriedad a la hora de hacer planteles. El caso más emblemático es Lanús. El Club granate, un “equipo chico”, se ha caracterizado por tener un trabajo de juveniles bastante sólido y que se ha visto reflejado en resultados. El mérito de la dirigencia ha sido, entre otras cosas, mantener una continuidad en los DT’s. El año 2005 llegó Ramón Cabrero, tras un paso bastante polémico de Gorosito por la institución, quien fue fogueando jugadores jóvenes hasta que éstos alcanzaran la madurez necesaria para triunfar (mientras la dirigencia “aguantaba” la tentación de vender). Fue así como en el año 2007, Lanús fue campeón por primera vez en su historia, en un equipo que poseía jóvenes valores como Lautaro Acosta, Diego Valeri, Agustín Pelletieri o Sebastián Blanco, complementados por jugadores de experiencia como José Sand, Diego Graieb o Walter Ribonetto. Una vez que Cabrero decidió no continuar como técnico, asumió su ayudante, el joven Luis Zubeldía, que ha logrado mantener una continuidad en el trabajo de su antecesor. La gran apuesta de Lanús debe ser mejorar su performance en la Libertadores, donde el año pasado llegó a Octavos de Final (perdiendo 3-2 en el global con Atlas de México)

Mucho se habla sobre el posible cambio de formato en nuestro fútbol, en los comentarios de ésta página las conclusiones más frecuentes son las que señalan que el actual sistema de campeonato (Dos torneos anuales, ambos con postemporada o playoffs) es injusto ya que no premia la regularidad a lo largo de las 19 fechas, sino que premia, en términos bastantes simples, hacer un buen mes final y vencer en los seis partidos decisivos, y varios han señalado al sistema de campeonato trasandino como un modelo a seguir. Con estos antecedentes en mano y en el contexto de nuestro fútbol, ¿Funcionaría este sistema de campeonato en nuestro país? Tal vez haya que darle otra vuelta al asunto.