Violencia! (y de la buena (?))

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“mirá che, mirá, que estoy que anoto un jomerun (?)”
En las últimas semanas se vieron incidentes en estadios de Sudamérica que se alejaron de lo que son los incidentes más “tradicionales” que estamos acostumbrados a ver, no fueron el clásico piedrazo a un jugador y/o arbitro o la pelea entre una barra y la policía, si no que nada más y nada menos que un equipo completo enfrentándose en la cancha contra a policía en Bolivia y una batalla campal entre dos hinchadas rivales que tuvo como escenario la cancha del estadio donde se había desarrollado el partido (y a la policía como espectador de lujo) en Uruguay.

En Bolivia se jugaba el partido entre el Aurora, actual campeón boliviano, y el Wilstermann, válido por los “play off” bolivianos, partido que se desarrollaba con normalidad, dentro de la normalidad que puede tener un clásico, en este caso el clásico de Cochabamba, hasta que Edward Zenteno del Aurora fue expulsado por el árbitro del encuentro, quien ante la negativa de Zenteno de abandonar el campo de juego, llamo a la policía a escoltar al jugador.


Los policías, con la habitual delicadeza y sensibilidad que exhiben a lo largo y ancho del mundo, se excedieron en el uso de la fuerza para sacar a Zenteno de la cancha, lo que provoco la ira de los jugadores Auroristas (?) quienes las emprendieron contra la policía, los que respondieron usando gases lacrimógenos y sus escudos, lo que evidentemente en vez de apaciguar los ánimos, termino caldeándolos aun mas hasta el punto en el que el arquero del Aurora, el argentino Silvio Dulsich, termino atacando a los policías con uno de los banderines del córner (y esto va sin (?)).

El “espectáculo” termino con el partido suspendido por un buen rato y con la expulsión de Silvio “banderín” Dulsich, lo que no impidió que el Aurora ganara el match por 1-0. El mismo “banderín” termino citado por la justicia Boliviana para aclarar sus participación en los incidentes, ya que un agente policiaco que quedo lesionado acuso al portero y a su palo de banderín de ser los responsables de sus heridas

El otro show que nos convoca fue el que se vivió en la cancha del Danubio de Uruguay, quien se enfrentaba, en una verdadera final anticipada por las posiciones de ambos equipos en el campeonato, al Nacional.


El partido lo gano Danubio 1-0 y cuando los jugadores de este equipo se encontraban terminando de celebrar con su parcialidad, un grupo de hinchas de Nacional invadió la cancha, a través de forados que realizaron en las rejas que separan las galerías del campo, y se robaron una bandera del Danubio, lo que provoco una respuesta similar de la hincada danubiana, la cual se demoro segundos en imitar a sus pares de Nacional, invadiendo la cancha y armando una, literal, batalla campal en la que se dieron con todo lo que encontraron a mano mientras la policía miraba desde el costado del campo.

Más tarde, una vez que se detuvieron los incidentes, (con solo cuatro detenidos) en los que, como manifiesta el presidente de Danubio, no mataron a nadie de casualidad, el jefe del operativo policial justifico el “accionar” de la policía ya que evitaron un “mal mayor” (?).

Por suerte en la dirigencia del fútbol Uruguayo hubo algo de sensatez y optaron por suspender la próxima fecha del torneo hasta que se establezcan con claridad las responsabilidades que existen en estos incidentes y se puedan asegurar las condiciones necesarias para desarrollar un partido de futbol con tranquilidad.

En el caso boliviano no se tomaron medidas tan drásticas como estas y con las meras disculpas de los jugadores y dirigentes del Aurora a la policía se soluciono el tema, ahora estará por verse como intentaran resolver el problema los uruguayos, cuyo primer paso me parece bastante atinado si es que se transforma en una reflexión real sobre cómo prevenir y evitar incidentes tan graves como los vistos en la cancha de Danubio, donde, insisto, no hubo muertos que lamentar de pura cueva.