El Caso Mirasierra: La anti-solución a la violencia en los estadios

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Mirasierra, el de gorro, en medio de los incidentes en el Calderón

Cada vez que tenemos noticias de hechos de violencia en los estadios o en torno al fútbol, nuestra reacción suele comenzar en la indignación y la censura moral a estos hechos para luego dirigirse a una vieja queja respecto a la ausencia de medidas efectivas que logren controlar/reducir/eliminar estos eventos.
Pocas veces nos preguntamos sobre las causas y las consecuencias de estos actos violentos, debido en parte a la precaria cobertura periodística que hay sobre estos eventos, la que se conforma con sancionar antes de informar, y a una tendencia a calificarlos como actos cometidos por meros antisociales, delincuentes que se apropian de algo tan “sagrado” como el fútbol para dar rienda suelta a su “obscenas” tendencias violentas.
El caso de los incidentes ocurridos en el partido de Champions League entre el Atlético de Madrid y el Olimpique de Marsella es un buen ejemplo para analizar causas y consecuencias de un evento de violencia en los estadios.
En este partido, jugado el pasado 1 de Octubre, hubo fuertes enfrentamientos entre hinchas franceses y la policía española, la cual “ordenó” la entrada de los hinchas marselleses al Vicente Calderón a palo limpio, lo que creó un animo de violencia que terminó por desatarse cuando la policía quiso retirar un lienzo francés que “incitaba a la violencia”, de ahí en adelante la galería se transformó en un caos.

Estos incidentes podrían perfectamente haberse sumado a la lista de hechos de violencia desatados en una cancha de fútbol cuya sanción no pasa de una suspensión de la localia (de hecho, el Atleti tendrá que jugar a puertas cerradas sus próximos dos partidos de Champions) y una buena multa en euros, pero un “pequeño” detalle le ha dado un matiz diferente y bastante polémico a estos hechos.
Resulta que en la lucha entre fanáticos franceses y la policía española por evitar que los últimos se llevaran el lienzo de los primeros fue identificado con claridad un ultra francés que atacó a un policía español por la espalda, el cual después seria acusado de lanzar una silla que hirió a un oficial en la cabeza. El hincha francés, Santos Mirasierra, fue detenido y actualmente se encuentra preso en España con un panorama no muy alentador ya que se enfrenta a una posible pena de 8 años de cárcel, 4 por herir a un oficial de la policía y 4 por alterar el orden público, además de una prohibición de asistir a los estadios por 3 años y una multa de 1.200 euros.

El caso de Mirasierra ha desatado gran polémica, ya que desde la óptica francesa, y del mismo acusado, la responsabilidad de los incidentes recae en la policía y el francés habría estado defendiéndose del ataque de los agentes españoles. En esta línea se enmarca la posición del Olympique de Marsella, en donde desde el presidente a los jugadores han salido a defender a Santos, quien tiene una trayectoria como ultra involucrado en acciones contra el racismo en el fútbol.

De esta manera, a los ojos de los franceses, la condena a Santos es injusta ya que este estaría siendo usado como chivo expiatorio, o “cabeza de turco” como el mismo Santos dice, por la policía para así condenar a alguien por los hechos de violencia que se vivieron en el Calderón, mientras que a los ojos de los españoles estamos ante una sanción justa para alguien que atacó a un oficial de policía en un estadio.

El tema de fondo es que si asumimos que el animo de violencia, la causa, fue creado y estimulado por la policía, con las agresiones a los fanáticos en las entrada al Calderón y la lluvia de palos que se desató luego de que quisieran retirar el lienzo “ofensivo” y que las consecuencias fueron una batahola campal en la galería que derivó en varios policías e hinchas heridos, resulta un poco injusto, por decir lo menos, que un solo sujeto sea encontrado culpable en un contexto en el cual los incidentes fueron generalizados y en los que fueron participes tanto la policía con una represión excesiva como los hinchas franceses al responder de manera violenta a esta agresión.
Mi impresión es que aquí Santos esta pagando por todos, por una policía ineficiente que generó un clima de violencia y después se dedicó a reprimir con un exceso uso de la fuerza, por todos los hinchas del Marsella que se vieron involucrados en los incidentes y por la dirigencia del Atlético que fue incapaz de asegurar las condiciones mínimas de seguridad para desarrollar un partido de fútbol.
El hincha francés esta siendo acusado en base a las imágenes en las que se ve atacando a un policía en toda la batahola del lienzo, pero no hay evidencia sustantiva de que sea el quien lanza la silla que hiere el policía, pero pareciera que con lo primero basta y sobra para condenar a un sujeto a 8 años de cárcel.
En ese sentido, no es mi intención hacer una apología a Santos Mirasierra, el tipo agredió a un policía y existe constancia de eso, a diferencia de lo que ocurre con la “silla voladora”, pero de ahí a que se lo utilice como chivo expiatorio para culpabilizar a alguien de lo ocurrido en el Calderón, creo que hay un largo tramo y que se esta sentando un pésimo precedente ya que no puede ser que los excesos de violencia policíaca queden impunes mientras que a alguien “del otro bando” se le da una condena de 8 años de cárcel.
Por ultimo, el caso me deja la sensación de que todos quienes asistimos al estadio, dadas determinadas circunstancias, considerando que no todos nos portamos como barras bravas ni andamos con un lienzo que “defender”, pero si en un contexto de una batahola generalizada entre hinchas visitantes y la policía, podemos terminar actuando como Santos Mirasierra, tal vez no tirándole una silla a la cabeza de un policía, pero si defendiéndonos de agresiones policiales como las que se vieron en el Calderón.


La justicia debe ser equitativa para que sea justa, si se sanciona a Mirasierra, lo mismo debería correr para los policías que hicieron un uso excesivo de la fuerza sobre los ultras franceses, de manera de entender que la violencia en los estadios no la provocan solo los ultras/hooligans/barras bravas, si no que se produce en dinamicas bastante más complejas en las que se ven involucrados una serie de actores, la policia y los clubes por ejemplo, que tambien deben asumir su responsabilidad.