Roberto Bishara: “El fútbol puede más que las balas”

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Tito Bishara, Profesión: Ídolo
Tito Bishara, Profesión: Ídolo

Después de jugar un amistoso en Palestina, Tito Bishara alcanzó notoriedad mundial por ser el único que hablaba un idioma cercano a la prensa. El diario AS lo agarró y le hizo la siguiente entrevista.

-Usted juega en la Primera División de Chile y es chileno de nacimiento, ¿cómo pudo jugar con Palestina ante Jordania en Al-Ram?

-Porque mi padre es palestino, como también mis abuelos. Cuando me llegó la invitación para participar en ese encuentro no lo dudé: fue algo histórico para Palestina.

-Antes del pasado 26 de octubre, día del partido, ¿había estado antes en la tierra de su familia?

-No, nunca. Era la primera vez que viajaba hasta allí. Fue un viaje tremendo, pero estoy contento de haber ido y de haber jugado. Ya había debutado con la selección de Palestina, que fue reconocida por la FIFA hace diez años, pero teníamos que ir a jugar a otros países, como Qatar o Dubai, porque los israelíes hacían imposible jugar en Palestina.

-¿Cómo llegó entonces hasta el estadio Faisal Hussein, de Al-Ram, entre Jerusalén y Ramala?

-Buff, fue como la aventura interminable. Hice muchas horas de avión hasta que llegué a Tel Aviv desde Santiago de Chile. Una vez en el aeropuerto israelí resultó que me habían perdido la maleta y la cámara de fotos. Pasé más de dos horas respondiendo a preguntas de todo tipo por parte de la policía israelí, que no se creía que fuera a jugar un partido con mi selección porque para ellos Palestina no existe.

-¿Y después de los controles en el aeropuerto, qué más le pasó que no se sepa?

-Más controles.

-¿Más?

-Cuando conseguí salir del aeropuerto de Tel Aviv tomé un taxi hasta Al-Ram. Son cuarenta y cinco minutos de trayecto, más o menos, y aún tuve que superar varios controles más. Pero eso es lo normal allí.

-¿Qué hacen cuando tienen que ir a jugar con la selección de Palestina?

-Hay que armarse de paciencia porque por regla general se tardan varias horas en llegar. Bueno, eso es lo que ha pasado en esta primera vez. Ya veremos qué pasa en los próximos partidos.

-¿Qué le preguntó la seguridad israelí, si puede saberse?

-Pues menos de fútbol casi de todo. Bueno, por otro lado lo entiendo. Yo soy chileno y mi padre, aunque palestino, llegó a Chile con sólo cinco años. De repente puede parecer todo chocante, extraño. Pero una cosa es eso y otra que los israelíes se crean los dueños de todo allí…

-Pues Israel, como Palestina, también es una federación reconocida por la FIFA. -Quizás algún día tengan que medirse sobre el campo de juego.

-Pues conmigo que no cuenten. Yo jamás jugaré contra Israel, por lo menos hasta que ellos no reconozcan el Estado Palestino.

-¡Pero hombre, si es usted chileno! Por cierto, ¿me permite una pregunta personal, querría saber si además es musulmán?

-No, yo soy católico. Pero respeto la historia del país de mis padres, sus costumbres y su religión. La verdadera libertad consiste en respetar la historia y los derechos de las demás personas.

-Pese a que se confiesa católico, hay una foto que dio la vuelta al mundo en la que se ve a toda la selección de Palestina, también a usted, rezando como musulmanes.

-Sí, así es. Es cierto. Recé junto a mis compañeros por respeto a ellos y a todo el pueblo palestino. Pero yo recé a mi Dios, como harían otros con el suyo. ¿Es lo lógico, no?

-¿Y el partido qué tal, cómo se dio el asunto?

-Muy bien. Fue algo increíble. La gente estaba feliz, muy contenta de ver a Palestina jugar en su tierra. Para mí es un orgullo haber jugado el partido ante Jordania. Empatamos a uno, pero lo de menos es el resultado.

-¿Qué fue lo mejor?

-Llevar alegría y esperanza a todos los palestinos. La lección que aprendimos fue que el fútbol tiene más fuerza que las balas. El poder del fútbol no tiene límites, y ese día se demostró. Le estamos muy agradecidos al presidente de la FIFA, que estuvo allí con nosotros y apoyó el partido.

-Blatter calificó el encuentro como “el partido de la paz”. Blatter estuvo allí…

-El presidente de la FIFA dio una lección al mundo con su presencia en Al-Ram. Los palestinos le estamos agradecidos por su solidaridad y también porque nuestro estadio se ha podido construir gracias a la ayuda económica de la FIFA. Para nosotros la visita de Blatter fue la visita del jefe del Estado del Fútbol.

-Es usted chileno y católico, pero el 96 por ciento de la población palestina es musulmana. ¿Habla usted árabe?

-Yo no. Mi padre sí.

-¿Y cómo se entendía con sus compañeros de equipo?

-Como podía, pero a veces basta con los gestos. Eso de que el fútbol tiene su propio idioma, un idioma universal, es verdad. Yo lo comprobé.

-Jibril Rajub, el presidente de su federación, y ex asesor de seguridad de Arafat, dijo que el partido es un reconocimiento hacía Palestina, ¿Está de acuerdo?

-Fue algo más que un partido, eso seguro. Y también creo que es un reconocimiento al Estado Palestino. El fútbol es un deporte para unir, no para separar. Un gol de Palestina en nuestro estadio vale más que cien cañonazos.

-Usted juega en la Primera de Chile, precisamente en el Deportivo Palestino, eso no puede ser casualidad…

-No, claro. Es el club de la colonia palestina en Santiago de Chile. Somos un buen equipo, aunque no tanto como los que hay en España. Felicito desde aquí a todos los españoles por la Eurocopa.

-Es usted defensa…

-Si, stopper, defensa central como dicen ustedes. También juego de lateral izquierdo. Soy zurdo.

-Mire, pues no hay muchos centrales zurdos en España

-Ni en España ni en ningún sitio. Es verdad que no hay muchos. Aquí tampoco.

-¿Qué tal le va al Deportivo Palestino esta temporada?

-Muy bien, mejor que nunca. Vamos segundos a tres puntos del líder, el Universidad de Chile, y con cuatro de ventaja sobre el cuarto, Colo-Colo. Faltan dos jornadas para el final y aún podemos meternos en los play-off y a lo mejor hasta soñar con el campeonato.

-Lo que le faltaba a Israel…

-Je, je… a ver si ahora con lo del fútbol vamos a lograr lo que llevamos persiguiendo toda la vida. Sería hermoso.

-¿Sabe que el día 19 hay un amistoso entre Chile y España en Villarreal?

-Sí que lo sabía. ¿Dice que en Villarreal?

-Sí, ¿por?

-Porque el Villarreal es uno de mis equipos preferidos. En España son todos buenos, pero no sé la razón por la que el Villarreal me gusta especialmente. Juegan muy bien. También está allí Pellegrini, un compatriota chileno que es un gran técnico y que lo está haciendo muy bien.

-¿Si quiere aprovechar para mandarle un mensaje?

-Nada, que tenga mucha suerte en la Liga y en la Copa de Europa, en la Champions. Desde acá le animamos.

-A lo mejor le llama cuando lea su historia. Pensará que es usted un valiente, y a los valientes mejor tenerles cerca que lejos…

-Hombre, no creo. Pero tampoco le voy a mentir: jugar en la Liga es el sueño para cualquier jugador profesional, y más para los jugadores de Suramérica. Yo no soy una excepción.

-Volvamos a Ramala. ¿Qué fue más complicado: entrar o salir de Palestina?

-Más o menos. Entrar se me hizo más largo. Era la primera vez, estaba ansioso, había sido un viaje largo, era una aventura… pero todo mereció la pena.

-¿Y cómo le recibieron allí sus paisanos?

-Como si yo fuera Ronaldinho, la verdad. Pocas veces me he sentido tan reconocido. Fue algo muy especial para mí.

-También para su familia, especialmente para su padre supongo.

-Sí, así es. Mi padre mantiene lazos con Palestina. Está orgulloso de mí y de que hiciera el viaje para jugar el partido contra Jordania en Al-Ram.

-¿Se fijó en la gente de las gradas? ¿Qué caras veía?

-Caras de alegría, de satisfacción y también de orgullo. El partido contra Jordania es lo más importante que ha sucedido allí en mucho tiempo. Y también lo más bonito.

-¿Comprende tras su primer viaje a Palestina las dificultades que se viven allí?

-En Chile te cuentan historias de cómo se vive en Palestina. Pero es distinto verlo con tus propios ojos. Hay sufrimiento, pero también esperanza. Espero que Palestina consiga algún día ser un Estado plenamente reconocido.

-¿Qué les dijo el presidente de la FIFA?

-Que el fútbol está para unir. Yo tengo claro que lo que une el fútbol no puede separarlo el hombre. Estoy convencido de que el partido del día 26 será más importante según pasen los días, los meses y los años. Por eso viajé hasta allí para jugar con Palestina.

-En la construcción del estadio Faisal Hussein de Al-Ram, de césped artificial, la FIFA ha contribuido con 800.000 dólares y con la instalación del césped artificial. Francia ha aportado 500.000 euros; el Rey de Arabia Saudí, un millón de dólares; el Consejo Olímpico de Asia, 250.000 dólares; el Jeque Mohamed Bin Zayed Al Nahyan, Príncipe Heredero de Abu Dabi, un millón de euros… había mucha gente importante y con recursos interesada en levantar un estadio en Palestina. ¿Qué les tiene que decir?

-Que mil gracias y que será una gran inversión. Allí podrán jugar al fútbol muchos jóvenes con ilusión y ambiciones. Gente que prefiere el fútbol a los conflictos. Promover el fútbol en sitios así sólo puede tener buenas consecuencias.

Vía | AS