Un auténtico ídolo

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El Athletic de Bilbao es un equipo especial en el moderno mundo del fútbol, un caso único ya que las contrataciones del club se deben ceñir a una política deportiva muy rígida, esto es, sólo pueden formar parte del Club jugadores nacidos en Euskal Herria (País Vasco, Navarra y País Vasco francés), o que se hayan formado futbolísticamente dentro de ese territorio, en la cantera de algún equipo vasco. El origen de esta política es este.

Más allá de que la filosofía del club se haya relajado en los últimos tiempo, ya que la línea de quienes se consideran formados en los clubes vascos es muy volátil y está sujeta a interpretaciones algo acomodaticias, el hecho de tener una auto restricción tan severa a su política de fichajes, ha sido una decisión heroica en medio de una de las ligas que más extranjeros contrata y que más dinero pone para competir.

El resultado de esta manera de hacer las cosas ha sido discutible en lo deportivo a partir de la Sentencia Bosman y la apertura de las fronteras en Europa, pero le da un toque de romanticismo al equipo que hace que sea uno de los más populares de España y que llene casi todos los fines de semana su estadio el San Mamés.

Como si lo anterior fuese poco, ayer se dio una noticia inédita en el fútbol europeo: el delantero de Athletic, Joseba Etxeberria, jugará la temporada 2009-2010 gratis por el equipo al que llegó hace 14 años, cuando tenía 17 años proveniente de la Real Sociedad de San Sebastián. El gesto obedece según el jugador a “El cariño recibido durante tantos años“. Como jugador profesional Joseba no puede no recibir sueldo, pero la cantidad que percibirá (equivalente al mínimo de un jugador profesional), la donará a la Fundación del equipo vasco, a final de temporada. Una noticia que subraya lo especial que es este equipo.

Etxeverría fue seleccionado español en 53 oportunidades, marcando 12 goles, tiene 31 años y es recordado de manera especial por los hinchas rojiblancos por el gol que le dio al Athletic su última clasificación a la Champions League en 1997.

Un notable gesto en un mundo del fútbol cada vez más dominado por empresarios y por el dinero, donde ser ídolo de un club sale muy barato, basta un par de bravatas y gestos tribuneros para ganarse a la hinchada, pero a la hora de negociar, bueno, todos sabemos lo que pasa. Alguno que otro jugador podría seguir este ejemplo.