Papi Bichi

¿Qué es ser padre? No lo enseñan en la Universidad, ni en ninguna parte. Muchos utilizan ese argumento para justificar sus errores diciendo que no hay una única y correcta manera de serlo.


Claudio Borghi, tiene la misión de ser padre de todo un plantel profesional.
Adoptó a todo el elenco albo, el proceso ya lleva tiempo, con más triunfos y éxitos que fracasos.

El éxito de Borghi al mando de Colo Colo se puede revisar de distintas perspectivas:

Primero, estuvo justo en el proceso de maduración de una renovación completa en cuanto a la transformación de Colo Colo; en materia administrativa y deportiva. Distinto hubiese sido haber visto a Borghi siendo DT, cuando aún estaba Dragisevic en la presidencia alba.

Segundo, contó con una camada de “hijos prodigios”; primero, Jorge Valdivia escoltado por Matías Fernández; después de la partida del Mago, el propio Mati, encabezó el torbellino albo que se encargó del bicampeonato y la (casi) Sudamericana. A eso se le agregó el dinamismo goleador de Humberto Suazo, la garra de la doble contención de Sanhueza – Meléndez, la polifuncionalidad siempre elogiada de Gonzalo Fierro, y la aparición de otro jovencito, el defensor goleador Arturo Vidal. Estaban Cejas, Henriquez, Riffo, Jerez, Ormeño, y las bicicletas y diabluras de Alexis Sánchez.

Tercero, tuvo el factor ‘suerte’ de su lado; la final del apertura (U. de Chile) y la primera llave de la Sudamericana (Huachipato) se fue a penales. Un paso en falso ahí y todo cambiaba. Contra Toluca en México, hubo dos mano a mano que perdieron los locales y también, la ‘suerte’ estuvo de lado de los albos. Contra Católica en el Clausura, 0 a 0, y un penal bien dudoso le cobran a favor, Suazo cambia por gol, y después Luis Nuñez pierde un penal que le ataja Cejas.

Y cuarto, es la estrategia de liderazgo que tiene Borghi. La manera de ser ante sus jugadores es la que él hubiese querido cuando era jugador. El era talentoso, muy poco apegado a las normas tácticas de su equipo, corría poco, y un poco irresponsable. Mientras tiraba rabonas, su tecnico al costado del cambo se tomaba la cabeza y perdía los nervios.

De tanto reto, Borghi prometió que cuando fuera técnico dejaría ser a sus jugadores. Tal como nosotros cuando niños, y nos quejábamos ante la disciplina, los retos y la falta de permiso; el ‘bichi’, ahora que es “papá” deja a sus hijos la libertad absoluta dentro de la cancha, característica que elogian permanentemente sus dirigidos.
Al parecer, el método de enseñanza, sirve. Al menos de la mitad de cancha para arriba, do
nde Humberto Suazo, Matías Fernández, Jorge Valdivia y Alexis Sánchez, han explotado en sus rendimientos individuales en beneficio del colectivo; el equipo chileno más ganador de la última década.

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